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lunes, 5 de diciembre de 2022

Picada de bacalao y rábanos con uvas

 

    
    Hoy os traigo un aperitivo muy interesante para poder realizar en las comidas y cenas de Navidad que se avecinan. Es fácil, rápida, que podemos tener preparada con antelación, y que gusta mucho a todo el mundo. Incluso a las personas que son contrarias a comer alimentos salados con frutas dulces. Esto último es lo que más me ha motivado a publicar la receta. Porque es la primera vez que me ha pasado con Mária. Bueno, y para acordarme en Nochebuena de cómo lo hice. 

Dificultad: Muy fácil. 
Tiempo de elaboración: 10 minutos (sin contar el desalado del bacalao).
Ingredientes para 10 tapas:

- 2 paquetes de tostas de pan
- 1 trozo de bacalao salado desmigado de unos 100 gr. 
- 2 rábanos
- 2 cebolletas
- 10 uvas
- AOVE de cosecha temprana. 

    Ya está dicho casi todo, porque lo importante de la receta para hacerla, es acordarse de que la receta existe y de los ingredientes que lleva. 

    Lo que tendremos que hacer es poner anteriormente el bacalao en agua para que pierda la gracia. O sea, que deje de ser tan salado y pase a ser un poco más soso. 

    Posteriormente, picaremos muy bien el bacalao, los rábanos y las cebolletas, y lo uniremos todo en un bol con aceite de oliva virgen extra de cosecha temprana y lo mezclamos todo bien. 

    Ya sólo nos queda untar con una cucharilla la mezcla en las tostas, que para los malpensados quiere decir que hay que restregar la cebolleta. Partimos las uvas en dos o tres trozos y las pondremos encima. 

    Y ya está. Aperitivo muy resultón que os dará un toque muy chulo en la mesa que preparéis para una buena comida o cena. 

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jueves, 24 de enero de 2019

Bacalao con tomate


    El bacalao con tomate es una receta más que típica y que se hace de mil formas y riquísimas por todas partes. Pero lo que yo os presento en esta receta es una forma facilísima y rápida de hacerlo para una tarde de prisa, entre actividades extraescolares, duchas, cenas e incluso hasta una hoguera de San Antón. Quedaros con la forma de hacerlo porque como lo hagáis, lo único que va a quedar en la mesa es la forma del plato.

Dificultad: muy fácil
Tiempo de elaboración: 30-40 minutos
Ingredientes:

- 4 dientes de ajo
- 1/2 cebolla
- 2 pimientos
- 2 tomates
- 4 lomos de bacalao (250 gr)
- 1 bote de tomate frito casero
- 2 patatas medianas
- 1 vaso de agua grande
- AOVE, sal, pimienta negra molida

    Lo primero que haremos será poner aceite a calentar en una sartén para freír las patatas que pelaremos, lavaremos y cortaremos a ruedas de medio centímetro de grosor. Cuando estén doradas y antes de que se empiecen a pasar, retiramos y reservamos en una servilleta de papel. Yo recomiendo poner un plato debajo de la servilleta, porque con el aceite la servilleta acaba rompiéndose y las patatas en el suelo, como a un lector del blog que sigue los pasos al dedillo y en fin. Que como no lo digas todo puede pasar cualquier cosa. 

    Mientras tanto pelamos y laminamos los ajos y los vamos sofriendo en la cacerola. Cuando estén dorados, vamos a sellar los lomos de bacalao previamente salpimentados y los retiramos de la cacerola. Una vez retiramos los lomos, añadimos primero la cebolla picada hasta que se dore, y luego los pimientos y los tomates muy picados para que se vayan sofriendo. 

    Cuando el sofrito lo veamos hecho, añadimos el bote de tomate frito casero, un vaso de agua y rectificamos de sal. Removemos y se quedará bastante caldoso. En este momento añadimos las patatas y encima de ellas pondremos los lomos de bacalao con la piel hacia abajo. Si no quedan cubiertos por el tomate no pasa nada. Con una cuchara los bañamos para que se les quede salsa de tomate por encima y tapamos la cacerola, pues con el vapor que se genera se van a terminar de cocinar y no se remueven para que no se deshagan. Sí podemos coger la cacerola por las asas y así no nos quemamos. Y de paso podemos mover la cacerola en movimientos circulares como cuando hacemos un pil-pil, para que no se pegue nada y se repartan bien los ingredientes. 

    Como mucho debe cocer diez minutos y a fuego lento. Si se queda demasiado seco es preferible incluso cortar antes el fuego. 

     Y ya está. Con el calor va a perder algo más de caldo que como lo vemos en ese momento, pero ése es el objetivo para que se quede todo más trabado, sobre todo si la comida la hacemos de un día para otro. 

* Esto sí que es una operación triunfo asegurado, y no otras que yo me sé. Puedes añadir unos guisantes al poner el tomate frito casero, que le van muy bien. 

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miércoles, 24 de octubre de 2018

Remojón "Al-Bacinero" (ensalada de granada, bacalao y cebolleta)


    No creáis que he escrito mal el nombre del más famoso barrio de Granada sin querer. Pero es que resulta que esta receta es mezcla del "remojón granaíno", del fruto del granado, y de la improvisación de este humilde ubetense, que haciendo gala de su origen, para los vecinos baezanos, siempre seré un "bacín", que es como nos denominan a los ubetenses. No sé si esta receta existe ya como tal, pero tenía los ingredientes aprovechando que estamos en temporada de la granada, y es una conjunción tan exquisita de sabores, que no podía dejar de compartirla con vosotros. 

Dificultad: muy fácil
Tiempo de elaboración: Depende de la maña que tengas desgranando la granada. 
Ingredientes para 2 personas:
- 2 granadas
- 2 tiras de bacalo salado seco
- 1 cebolleta
- AOVE

   La receta es mucho más fácil que explicar su origen. Ponemos las tiras de bacalao en un bol con agua para que pierda sal y se ponga tierno. Mientras vamos a desgranar la granada y picamos la cebolleta. 

   Cogemos las tiras de bacalao y las picamos también. Añadimos un chorreón de Aceite de Oliva Vírgen Extra (AOVE). Si éste es de extracción temprana, que conserva todas sus cualidades, con un olor y un sabor intenso, y encima es uno de los excelentes aceites que tenemos en Úbeda, le dará el toque definitivo al plato y el remate a la explicación del nombre de la receta. 

  Y ya está. Recomiendo comerlo con cuchara y mojar pan en el "aceitillo" que queda en el fondo de la ensaladera. 

*Una vez probado con Granada, sigo sin entender cómo el "remojón granaíno" es con naranja y no con granada, igual que no entiendo que poniendo en google granada y bacalao salga de todo menos esta receta tan espectacular, pues encima ya me han dicho que es receta conocida. 

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lunes, 24 de julio de 2017

Remojón Granaíno (ensalada de bacalao y naranja)

    Os presento una ensalada tipiquísima de Granada, que apetece siempre, bien sea un día de verano por el calor, aunque también vale para todo el año, porque las naranjas en realidad son fruto de invierno, y el bacalao suele vivir una media de 20 años, por lo que tenemos tiempo de sobra para poder disfrutar de este manjar que conocí en mi periplo como estudiante de enfermería en Granada, así como a Fraiser y Chabela, a Pepe Pulevas,y sobretodo, a Paco y al gran Manolo de la Taberna Andaluza, que no me enseñaron el "remojón Granaíno", pero sí todo lo demás (hasta el Vicente Calderón, que para los lectores jóvenes, era el campo del Atlético de Madrid, antes y después de que lo fuera el Metropolitano, que hazañas así sólo las puede conseguir el campo de un equipo como el Atleti). 

Dificultad: Muy fácil
Tiempo de elaboración: 10 minutos (sin contar el remoje del bacalao)
Ingredientes:

- 100 gr de bacalao seco migado
- 2 naranjas
- 1 cebolleta
- AOVE

  Lo primero que tendremos que hacer es desalar el bacalao para lo que lo dejaremos la noche anterior o la mañana previa en función de si queremos la ensalada para el mediodía o para la noche. Si hay lectores que quieran la ensalada para merendar que hagan el cálculo ellos, que tampoco es bueno darlo todo hecho. 

  Una vez tenemos el bacalao desalado y en remojo, escurrimos el agua y lo picamos al gusto. A mí me gusta muy picado, como el mar de Garrucha cuando llegamos en el año de 2016, que estaba tan picado, que tuvimos que esperar sin decirle nada para que se le pasara y se pudieran bañar los niños. 

  Una vez picado el bacalao añadimos las naranjas peladas y cortadas a dados de un cm cuadrado aproximadamente, picamos la cebolleta y mezclamos todo junto con un chorreón de aceite de oliva vírgen extra. De esta categoría de aceite es de donde vienen las siglas AOVE, que tanto se usan ahora en cocina y provocan que la gente me pregunte que el AOVE nunca lo encuentran como tal en los supermercados. Incluso hay alguno que me ha preguntado que si "es que tiene que ponerle huevos a la receta (imagino que de forma figurada), para que salga bien" pensando en el tiempo verbal del verbo Aovar. 

Y ya está. Ensalada que sorprende por su frescor y su sabor. Sirve sola y de acompañamiento. Una receta venida de la tierra de la Alhambra para matar el hambre. 

*Aunque es una receta de Granada, desde que la realizo con los aceites de extracción temprana de la provincia de Jaén, mejora una barbaridad. Así tenemos una receta conjunta las dos provincias. Como el aeropuerto. 


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domingo, 16 de noviembre de 2014

Lazos (pasta con verduras, hortalizas y gambas)

      Hay platos a los que se les tiene especial cariño, y éste es uno de ellos. Y mira que la industria de la pasta nos lo ha puesto difícil, pues erradicó del mercado los auténticos lazos, aquéllos que comía mi abuela Lola y que tanto nos gustaban, y que la generación posterior (mi madre primero, y mi padre después) siguieron haciendo aunque ya con pajaritas (y eso que mi padre era más de corbatas). Pero a lo que vamos. Hoy los he vuelto a hacer, y mis hermanos han llorado de emoción y se han comido tres platos cada uno. Y ésa es la mejor satisfacción que puede tener uno cuando se pone a cocinar. 

Dificultad: media
Tiempo de elaboración: 1 hora y cuarto
Ingredientes para 6 personas:
   - 1 cebolla mediana
   - 3 pimientos verdes
   - 3 tomates rojos
   - 400 gr de bacalao seco
   - 200 gr de almejas
   - 200 gr de gambas
   - 200 gr de habicholillas verdes
   - 1 kg de alcachofas
   - 1 limón
   - 1/2 coliflor grande o una pequeña
   - 1 vaso de vino blanco
   - 4 dientes de ajo
   - 1 pastilla de caldo de ave 
   - 400 gr de pajaritas (pasta)
   - aceite de oliva vírgen, sal, pimentón dulce y picante, hierbabuena, azafrán en hebra y comino.

    Tenemos que acordarnos el día de antes de dejar el bacalao en remojo para poder desmigarlo el día que vayamos a hacer el plato, y que será lo primero que haremos. Bueno, antes nos levantaremos de la cama y nos iremos a la cocina porque si no, al dormitorio le puede quedar cierto aroma extraño.

    Una vez migado el bacalao, vamos a picar la cebolla que sofreiremos en una olla o cacerola muy grande con un culo generoso de aceite, para posteriormente añadir los pimientos picados y los tomates rallados. Cuando veamos que el sofrito va cogiendo consistencia, añadimos el bacalao y removemos durante unos 5 minutos, para seguir añadiendo las almejas. Una vez que las almejas se abran, añadimos las habicholillas cortadas en trozos de unos 3 cm, las alcachofas, a las que habremos quitado las pencas, embadurnado el corazón con limón para que no se oxiden y nos oscurezcan el caldo, y cortadas en 6 trozos cada corazón (como cuando se parte una pizza, pero sin pizza). 

   Añadimos de 3 a 4 litros de agua pues hay muchos comensales y seguro que repiten. Y mientras se va calentando el caldo, machacaremos los dientes de ajo con un poco de sal, las hojas de hierbabuena, un pellizco de azafrán en hebra y la pastilla de caldo de ave. A este mortero añadimos el vaso de vino blanco, removemos bien y añadimos. 

   Continuaremos cortando la coliflor, separando los arbolitos y procurando no desmenuzarlos demasiado, pues con la cocción se van a desprender más y no interesa que se deshagan del todo. Los añadimos, y echamos una cucharadita de comino, dos de pimentón picantey una de dulce y rectificamos de sal. Dejamos cocer unos 15-20 minutos para que el caldo coja sabor. 

   Y diez minutos antes de servir, echaremos las pajaritas para que se cuezan el tiempo justo, pues ya sabéis que a mí no me gusta esta pasta pasada, y me gusta echarla en el momento justo (creo que de aquí viene la expresión "echar el lazo").

  Y ya está. Estoy convencido que si esta receta la hacéis a algún invitado, realmente le habréis "echado el lazo", pues su estómago quedará atrapado para siempre a tus recetas. 

*Estoy pensando que si el limón sirve para que las alcachofas no se oxiden con el tiempo y oscurezcan el caldo, a lo mejor es lo que hace falta para este nivel político que nos rodea (que conste para los anales de la historia, que esta receta la escribí en 2014. Lo mismo en 2025 la mayoría de los políticos son honrados. O en 2050. O en 3000,...)
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lunes, 27 de enero de 2014

Lomos de bacalao con acelgas

           Otra de las mil y una forma de  hacer el bacalao es ésta que se me ocurrió el otro día, a raíz de una receta que hacíamos de estudiantes en Granada y que vimos a Arguiñano cuando éste estaba empezando en la televisión y por lo que llamamos al plato "Arguiñano", aunque lo modifiqué bastante, y que gustó más que una cerveza bien fría a las dos de la tarde después de jugar un partido de futbito. Aquí la comparto con vosotros, aunque con partir el bacalao se desmenuza y pierde gracia el plato. 

Dificultad: media
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes para 2 personas: 
         - 4 lomos de bacalao (unos 600-700 gr en total)
         - 2 dientes de ajo
         - 3 tomates rojos
         - 2 patatas medianas
         - 1/2 manojo de acelgas (no sé el peso, pero miráis la foto y multiplicáis por 2)
         - 6 nueces (también vale almendra frita tostada)
         - aceite de oliva vírgen, pimentón dulce y picante, pimienta negra molida

    En una olla exprés vamos a poner los dientes de ajo en láminas y los vamos a dorar con un chorreón de aceite de oliva, y cuando estén dorados le añadimos los tomates rallados para que se vayan sofriendo, como el público de Faemino y Cansado (ah, no, esos se van sonriendo). 

   Dicha la tontería de la receta, seguiremos añadiendo las acelgas lavadas y cortadas, las patatas lavadas, peladas y cortadas a dados grandes, las nueces que previamente habremos machacado con el mortero, un puñado pequeño de sal, los dos pimentones y cubriremos lo justo de agua. Cerramos la olla y la tendremos 7 minutos desde que empieza a pitar si es de las super-rápidas. Si son de las de toda la vida habría que plantearse un ERE en la batería de cocina, que ahora tanto está de moda.   
    Mientras pita y no pita la olla, en una sartén con un culo de aceite, cuando esté muy caliente vamos a freír los lomos de bacalao a los que habremos puesto un poco de pimienta, y los sellaremos por las dos caras y reservaremos. 

   Estos lomos los vamos a añadir en la olla que ya habremos podido destapar, dejándolos en la superficie de la misma con mucho cuidado para que no se deshagan y los tendremos 5 minutos para cuezan un poco y cojan sabor las acelgas y el bacalao haciendo una perfecta ósmosis entre ellos (ver wikipedia. ¡Qué blog más completo, se aprende a cocinar y a tantas cosas...!)

   Y ya está. Volveremos a coger los lomos de bacalao con dos cucharas o palas de forma que no se despiecen, emplatamos las acelgas y encima ponemos el bacalao. Esta parte es la que califica al plato como dificultad media, y por eso dije antes que compartir está bien, pero con partir el bacalao se pierde mucha estética en la presentación. 

*Se pueden añadir unos picatostes de pan frito en dados pequeños que le van mejor que un cerramiento completo de cristales a las puertas del "mercao de abastos" de Úbeda.        
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lunes, 16 de diciembre de 2013

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     Con motivo de la publicación de la 50 receta en este blog, no lo podía hacer con otra que con mi comida favorita, aquella que desde niño gracias a mi abuela Perli tantas veces disfruté. Estoy convencido que con esta receta llego al máximo en este blog, aunque eso no quite que publique otras 50 recetas más.

Dificultad: Difícil
Tiempo de elaboración: 4 horas
Ingredientes para 4 personas:
             - 1 kg de harina
             - 1 cebolla mediana
             - 3 tomates
             - 3 pimientos
             - 300 gr de bacalao seco
             - 3/4 kg de alcachofas
             - 250 gr de gambas
             - 250 gr de almejas
             - 4 dientes de ajo
             - 1 limón
             - 1 pastilla de caldo de carne
      - aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra molida, comino, hierbabuena, azafrán en hebra

    Antes que nada, el día anterior tendremos que dejar el bacalao en remojo. Si antes lo pasamos por la lumbre para que se ase un poco, mucho mejor. El día de la elaboración de los andrajos, le retiramos el agua, lo migamos y lo reservamos.

      Lo primero que haremos es poner un litro de agua a hervir en un cazo, y ahí coceremos las gambas primero y las almejas después, y ambas cosas y el agua de cocción lo reservaremos para después. 
   
    Vamos a hacer el sofrito con la cebolla primero, y el pimiento y el tomate después, en ese orden y todo muy bien picado, como los niños en el campamento, salvo que no vamos a echar Autan posteriormente.

   Una vez se ve hecho el sofrito vamos a añadir el bacalao migado, mareamos un poco, añadimos las alcachofas y a los 5 minutos vamos a añadir unos 2 litros de agua contando con el agua de cocción de las gambas que habíamos reservado. (Para que las alcachofas no nos oscurezcan el caldo, una vez cortadas las vamos a untar con un limón).

   Mientras, vamos a preparar un machacado con los dientes de ajo, un poco de azafrán en hebra, la pastilla de caldo, la hierbabuena y un poco de sal. Cuando esté bien machacado le echamos un vaso de vino blanco, ligamos y lo añadimos.

   Vamos a dejar cocer este preparado y mientras os explico cómo hacemos las tortas de andrajos: en un bol grande vamos a echar 1/2 kg de harina, sal y agua y haremos una masa cuya textura será la que nos posibilite coger trozos de la masa pero que no se nos quede pegada en los dedos. Iremos cogiendo trozos del tamaño un poco menos a una pelota de tenis, y en una tabla, donde espolvorearemos harina para que no se peque, y con la ayuda de un rodillo, iremos extendiendo la masa hasta que se nos queden tortas, finas finas como diría mi Perli, y las cortaremos para que se queden del tamaño como la de la foto. Estas tortas nos van a servir tanto para la masa de andrajos como para las reprimendas bien dadas a tiempo para algunos durante la adolescencia, o tortas de acompañamiento.

   En la cacerola vamos a añadir la masa de andrajos cortándola en cuadrados de unos 4 cm de área (para que luego digan que no explico las medidas en mis recetas) y dejaremos cocer de 10 a 15 minutos más para que se haga la masa. Mientras, podemos freír las tortas sobrantes en aceite de oliva y reservar en papel de cocina.

    Y ya está. Es un "empegunte" importante por todo el proceso de la elaboración de la masa, pero siempre merece la pena, porque "pegunte a quien empegunte" siempre me dicen que están soberbios, que provocan gula, y que no sé qué más pecados capitales.

*Recomiendo hacer de más porque si sobran serán comidos con fruición en los días siguientes. Y lo mejor de todo, es que los andrajos de la foto se los comió mi hermano Adrián y dijo que "eran como los que hacía la Perli". 
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lunes, 25 de noviembre de 2013

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 Este bacalao al pil-pil que os presento es otra de las innumerables formas de cocinar este excelente pescado que tanto utilizo por lo rico que está y la versatilidad que tiene. Hay que echarle un ratico en la cocina pero merece la pena, como los raticos que echan de vez en cuando en la construcción del hotel en el antiguo colegio de Las Carmelitas de nuestra Úbeda para que pueda ser inaugurado para el 2035 con toda su pompa y boato (esta receta fue escrita el 25/11/2013. El hotel se inauguró en septiembre de 2015, once años después de la adquisión del inmueble para hacerlo). 

Dificultad: media
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes para 2 personas: 
      - 2 lomos de bacalao
      - 1/2 cabeza de ajos
      - 3 cayenas .pequeñas
      - 2 patatas medianas
      - aceite de oliva vírgen, 2 hojas de laurel y pimienta negra molida. 

     Vamos a cortar los dientes de ajos en láminas y vamos a freir en una cuajadera ancha con un culo de aceite generoso y las 3 cayenas. (Si la cuajadera es de barro muchísimo mejor. De hecho, cuando la hice en la de barro es cuando cambié la foto de la receta, y cuando más rico me salió). Cuando los ajos estén dorados, apagamos el fuego sin agua y dándole al botón. 

    Mientras, en una sartén vamos a marcar los lomos de bacalao cortados a cuadrados grandes y a los que previamente les habremos echado un poco de pimienta negra molida, en aceite de oliva vírgen fuerte. Conforme se van durmiendo, o sea, conforme se van quedando fritos, los vamos a coger con cuidado que no se rompan y los vamos poniendo en la cuajadera, donde esperan ansiosos los ajos dorados con su aceite. Iremos cubriendo así la superficie de la cuajadera con el bacalao.

    Una vez hayamos puesto todo el bacalao en la cuajadera, incluídas las hojas de laurel, volveremos a poner ésta a un fuego lento, y aquí viene lo importante de la receta: tendremos que estar moviendo la cuajadera con un fino movimiento de nuestras muñecas para que el aceite se ligue con la grasa del bacalao y haga una salsa deliciosa donde se irá cociendo el pescado. Para que me entendáis (así lo he puesto ya en otras recetas), hay que hacer como los buscadores de oro, que mueven los tamices en el río en las películas del oeste, aunque yo recomiendo no ponerse la pistola en la cintura porque pesa mucho y estar un poco más aseados. 

    Una vez que se haya ligado todo (puede tardar una media hora como mínimo), podemos retirar del fuego. Y ya está. 

*Recomiendo hacerla un día de frío, y freír unas patatas a ruedas grandes, que pondremos de base a la hora de emplatar, y servir muy caliente, aunque avisando, que tampoco es cuestión de provocar quemaduras de tercer grado, que son las que pueden salir los fines de semana de la cárcel. 
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Bacalao Dorado

        Hoy os presento un plato típico portugués aunque con más variaciones con el original que la cara de la Esteban. Asesorado por mi buen compañero Lucas, aquí os dejo una de las mil formas de cocinar bacalao, para mí, uno de los pescados más agradecidos por su versatilidad. 

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 1 hora y cuarto
Ingredientes para 2 personas: 

            - 400 gr de lomo de bacalao
            - 1 bolsa de patatas fritas estilo "paja"
            - 1 cebolla mediana
            - 3 dientes de ajo
            - 3 cayenas (guindillas picantes rojas y pequeñas)
            - 1 cucharada de harina
            - 1 cucharada de margarina
            - leche (un vaso y medio más o menos)
            - queso rallado
            - aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra molida, nuez moscada.
 
    En la cacerola cubriremos la base con aceite de oliva virgen extra y los dientes de ajo laminados con las cayenas. Sofreiremos y cuando estén dorados, vamos a añadir la cebolla rallada hasta que se dore. 

    A continuación, añadiremos los lomos de bacalao por la parte de la piel para que se vayan cocinando, cortados en rectángulos o trapecios (según la parte del pescado), pero que sean más bien grandes para que no se deshagan. Más que freír podemos decir que lo que hacemos en términos gastronómicos es sellarlos por las 2 caras, pero así ya seguro que me ha entendido todo el mundo. 

   En este momento cuando mantendremos el fuego a una temperatura más bien baja, suspendiendo la fritura (o sea, un 4-5 de 11 en vitrocerámica, no apagándola), y moveremos la cacerola en sí y nos ayudaremos de una pala de madera para que no se pegue el guiso. Taparemos e iremos moviendo circularmente la cacerola para que se ligue el jugo del bacalao con el aceite. Así es como se hace (o por lo menos yo hago) el bacalao al pilpil, pero eso ya lo explicaremos otro día. Cuando el aceite no se vea como aceite si no como una salsa o jugo amarillento, con una pala de madera retiramos las cayenas, y una vez que nos aseguramos que las hemos retirado, vamos desmenuzando el bacalao para que no queden trozos grandes. En este momento, añadimos las patatas fritas de bolsa y mezclamos todo. 
 
    En el tiempo en el que se va ligando el bacalao, podemos ir preparando una bechamel: 

    Pondremos en un cazo una cucharada de margarina, y cuando se derrita pondremos la harina y con un batidor manual moveremos con energía para que no queden grumos e inmediatamente, echar la leche y seguir removiendo. 

    No echéis demasiada leche porque conforme se va calentando se va poniendo la cosa menos blanda y al final se nos puede quedar demasiado dura. Así que es mejor calentar poco a poco, y en caso de que esté demasiado espesa, podemos añadir más leche. El objetivo es que quede densa pero ni grumosa ni espesa. Creo que esta parte es la más difícil de explicar pero la más fácil de entender. 

    Salpimentaremos la bechamel añadiendo también nuez moscada que rallaremos mientras buscamos la textura ideal. 

    Si queréis un vídeo explicativo de la bechamel, pinchad en el siguiente enlace:
https://youtu.be/nAe3O-y3NiY?si=Mm41Bm8GNRd8G9lP

    Una vez tengamos tanto el bacalao como la bechamel en su punto, emplataremos a ser posible en cazuela de barro, poniendo un fondo con el bacalao con patatas y por encima cubriremos con la bechamel, espolvoreando (vaya terminología que tengo que usar para esta receta) queso rallado por encima. Meteremos en el horno y gratinaremos de 3 a 5 minutos para que no se queme el queso demasiado. 

    Y ya está. Reconozco que este plato es un poco más difícil de lo normal, pero asusta más al leerlo que al hacerlo. Y sobre todo, merece la pena porque está buenísimo. Animaros a hacerlo que no os arrepentiréis. El plato. Y lo otro.

*Que no se os olvide fregar todo lo utilizado que seguro que la cocina está hecha un asco. 
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