¿QUÉ TE APETECE HACER DE COMER?

Mostrando entradas con la etiqueta almendra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta almendra. Mostrar todas las entradas

lunes, 24 de agosto de 2020

Almendras fritas


        Uno de los mejores aperitivos como tal son estas almendras fritas, que cuando son caseras y hechas por uno mismo, como que encima están mucho más buenas. Era uno de mis mayores empeños desde que comencé por la creación de este blog, hace ahora justo 6 años, el hecho de publicar esta receta. La gente pensará que tengo la cara muy dura por publicar una receta así, pero en realidad lo que pasa es que estoy empecinado en hacerlo y tengo un almendro que me da materia prima de sobra para realizarlas. O sea, que tengo mucha almendra en los dos casos. 

Dificultad: Muy fácil
Tiempo de elaboración: depende de lo que tardemos en descascarillarlas. Si no contamos este proceso, en media hora las tienes recién hechas. 
Ingredientes: 
- Almendras
- AOVE para freír y sal. 
- 1 martillo


 Lo primero que tendremos que hacer es quitar la primera cáscara dura que tiene, si no contamos la vaina verde primera que casi se cae sola cuando la almendra cae del árbol o la hacemos caer. En el caso de que la recolección la hagamos nosotros mismos, habrá que tener en cuenta la gravedad del asunto, ya que sin gravedad, sería muchísimo más difícil este paso, pues a ver quién es el guapo que hace bajar las almendras del árbol. Y si no, preguntad a Newton. Para quitar esta cáscara dura, nos vamos a ayudar de un martillo y una tabla. Dando un pequeño golpe seco en la hendidura de la almendra, haremos que ésta se resquebraje, y a partir de ahí, podemos pelarla y sacar la almendra. Es importante medir la fuerza del golpe si queremos hacer almendras fritas y no "polvo de almendras". (Si anteriormente habéis llegado a preguntar a Newton, podéis aprovechar la confianza con él, y preguntarle cuántos Newton de fuerza hay que aplicar en cada golpe). 

    Veréis que esta receta está requiriendo más fuerza física de lo normal. Normal. Estamos empleando Fuerza. Y Física. 
      
 Una vez tenemos todas las almendras descascarilladas, tenemos que quitarle la piel. Para eso las pondremos en un cazo con agua y la pondremos a calentar. No hace falta que se caliente mucho, ni mucho menos que hierva. Con que se caliente el agua es suficiente. Una vez hecho esto, echamos las almendras en un colador para quitarle el agua y veremos qué poco trabajo nos cuesta desprenderle la piel. Si es trabajo, entonces habría que medirlo en Julios, pero yo creo que no nos tiramos varios meses pelando almendras. Bueno, depende de los kilos de almendras a pelar.

    Y con todas las almendras blanquitas  y bien peladas, las vamos a freir en AOVE. Yo recomiendo ponerlas en el AOVE antes de ponerlo al fuego. Cuidado, que tardan poco en freírse, y sobre todo, tenemos que tener en cuenta que hay que retirarlas del fuego y sacarlas del aceite, y ponerlas sobre papel de cocina, en cuanto empiezan a cambiar de color, ya que una vez fuera, las almendras van a seguir friéndose en el aceite que les queda impregnado, y acabarán más tostadas que como las sacamos del aceite.

    Terminado todo esto, sólo nos queda añadirle la sal por encima. 

   Y ya está. El mejor aperitivo para una cerveza de mediodía, que me recuerda mucho a mi compañero Amador Córdoba, al que tanto le gusta ligar con su cerveza y sus almendrillas. 
También te puede interesar:

Marmita de salmón

domingo, 17 de diciembre de 2017

Pasta fresca rellena con salsa (RAVIOLIS RELLENOS DE HIGADILLAS Y FRUTOS DEL BOSQUE EN SALSA DE ESPINACAS CON CHAMPIÑONES)


Debido a que el año pasado me regalaron la máquina para hacer pasta, se me ha abierto un grandioso horizonte en el mundo de la gastronomía como es el hacer uno mismo la pasta fresca que siempre compramos en los supermercados. Y lo mejor no es eso. Lo mejor es que ya que la hacemos nosotros, también podemos hacer el relleno que queramos y la salsa de acompañamiento que nos plazca. Y eso, aparte de la grandísima variedad de formas y texturas que tiene la pasta, hace que uno no se canse de probar cosas nuevas disfrutando de la cocina, pero sobretodo, de la comida y de los comensales saciados y agradecidos.
Esta receta que publico es la primera que hago doble. Comenzaré explicando cómo hago los raviolis y luego una de las dos modalidades tanto de pasta como de relleno, que podéis hacer de esta forma, conjugándola o como queráis. Esto es lo bueno de la pasta. La otra opción de relleno y salsa la publicaré más adelante, que si no, la receta es más larga que el Quijote, que no alta. Porque Don Quijote era bien alto.

FORMA DE HACER LA PASTA FRESCA

Dificultad: Difícil
Tiempo de elaboración: 1 hora y cuarto
Ingredientes para 4 personas:

-          250 gr de harina
-          2 huevos
-          Sal y agua.

Para realizar la masa, en un bol grande haremos un volcán como el de la foto, habiendo echado previamente un poco de sal a la harina, y añadiendo un poco de agua (muy poca que siempre hay tiempo de añadir más). Mezclamos todo bien y vamos trabajando la masa con las manos hasta que se hace una masa homogénea. La clave es añadir poca agua al principio y luego añadir un poco más hasta que se puede hacer una bola. Si vemos que se nos pega demasiado a las manos, añadimos un poco de harina y seguimos trabajando con ella hasta que pasa a ser una bola “calzonazos”, o sea, manejable y maleable de forma que podamos hacer con ella lo que queramos. Una vez conseguida esta textura, envolvemos la bola en papel Film y metemos en el frigorífico durante media hora. Esta es la única ventaja que va a tener la bola con respecto a un auténtico calzonazos.

Una vez pasado ese tiempo, en función del tipo de pasta que vayamos a hacer, lo iremos pasando por la máquina para darle la forma deseada. En el caso que nos ocupa esta vez, como vamos a hacer raviollis, una vez pasemos la masa por la máquina, pondremos las tortas sobre una superficie dura pero que no se pegue la masa, como una encimera de sillestone o sobre un mantel, y con un molde o un vaso en su defecto como me pasó a mí la última vez, haremos círculos que nos servirán de parte de arriba y de abajo, sellándoles los bordes y poniéndolos a cocer en agua hirviendo con sal y margarina, metiéndolos de uno en uno y sacándolos con una espumadera pasados 8 minutos.

RAVIOLIS RELLENOS DE HIGADILLAS Y FRUTOS DEL BOSQUE EN SALSA DE ESPINACAS CON CHAMPIÑONES

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes para 4 personas:

Para el relleno:
-          ½ cebolla pequeña
-          250 gr de higadillas de pollo
-          1 lata de tomate entero pelado
-          3 pimientos verdes
-       8 moras negras (cualquier fruto del bosque vale porque lo que conseguimos es una mezcla deliciosa)
-        50 gr de aceite, una pizca de sal e hierbas aromáticas (vale tomillo, orégano, romero,… o un poco de todo)

Os explico la receta para fuego convencional y para Thermomix por si la queréis hacer aquí y mientras hacéis la salsa en el fuego tradicional, aunque también se pueden hacer relleno y salsa simultáneamente si disponéis de fuegos y espacio suficiente.

En el vaso (sartén) picamos la cebolla 10 segundos a velocidad 5-6 (45 segundos a mano sobre tabla de madera y con cuchillo en condiciones), añadimos el aceite y ponemos 5 minutos a 120º a velocidad 2 (5 minutos a fuego fuerte en la sartén).

A continuación, añadimos las higadillas de pollo para que se sofrían durante 8 minutos a 120º a velocidad 2 (10 minutos en la sartén). Ponemos los pimientos verdes y los tomates enteros pelados y resbalados (escurridos) otros 6 minutos más a misma velocidad y temperatura.

Y una vez hecho todo esto vamos a añadir las moras y batiremos durante 2 minutos pasando progresivamente desde la velocidad 4 hasta la 10, estando al menos 30 segundos de esos 2 minutos en la velocidad 10 (Pasamos todo el contenido de la sartén por la batidora hasta que quede un relleno fino y sin grumos).

Sobre las bases de pasta pondremos media cucharada de café (repito que me refiero al modelo de cuchara y no a tener que hacer café a estas horas), y taparemos con otro círculo de pasta, uniendo muy bien los bordes de ambas para que no se abran en el momento de la cocción.

Para la salsa:
-          La otra ½ cebolla
-          200 gr de champiñones
-          1 paquete de jamón serrano a cuadraditos
-          200 gr de espinacas
-          100 gr de almendras fritas peladas y saladas
-          1 tetra brik pequeño de nata líquida para cocinar
-          500 ml de leche
-          8 quesitos
-          AOVE, sal y nuez moscada

Lo primero que haremos, antes incluso de empezar a preparar la masa de la pasta, es poner en un cazo las espinacas a cocer, para tenerlas 10 minutos hirviendo, escurrirlas y reservarlas. (Ahora nos ponemos con la pasta y luego ya seguiremos con la salsa).

En una sartén grande vamos a poner un culo de AOVE y la cebolla muy picada o rallada, añadiendo a los 3 minutos más o menos, cuando la cebolla esté dorada, los champiñones laminados y los dados de jamón.
Posteriormente vamos a añadir las espinacas escurridas y removemos bien. "Nos arrepentimos de haberlo echado fuera". O sea, que "rectificamos de sal" (es que me hace mucha gracia esta expresión culinaria). Cuando las espinacas hayan soltado todo el agua, vamos a añadir los quesitos, la nata, la leche, y añadimos un poco de nuez moscada, y removemos muy bien para que se mezclen todos los ingredientes y los quesitos se vayan derritiendo. Mientras esto sucede, en un mortero vamos a poner las almendras y las vamos a machacar bien, aunque si quedan algunos trozos un poco grandes no pasa nada, porque luego durante la degustación del plato gusta encontrarse con alguno de ellos, como cuando vas por la calle Nueva después de haber estado todo el verano fuera y te encuentras con algún amigo.

Y ya está. Una vez cocidos los raviollis los añadimos a la salsa , mareamos un poco para que la pasta coja el sabor de la salsa, y servimos. ¡Vaya que si servimos! Para esto y para muchas cosas. Porque una vez que uno es capaz de hacer un plato propio de pasta enterico hecho por sí mismo, ya no hay miedo de nada. Os recomiendo probarlo.

*Podemos poner un cuenco de queso rallado opcional para el que quiera añadirle. Y no olvidéis de ver el enlace de la otra modalidad una vez que esté publicado. Cuando eso sea así, tendréis el enlace justo aquí debajo.
También te puede interesar:

Galletti frutti di mare

Espaguetis con berberechos

Boquerones en vinagre





lunes, 24 de octubre de 2016

Mazapán de almendra ( thermomix )


       Cuando realicé los huesos de santo me dí cuenta de lo realmente cerca que estaba de poder hacer mazapanes, pues el sabor de la masa de almendra era el del mazapán que mi paladar recordaba de toda la vida. Es por eso por lo que decidí a arriesgarme a hacer este dulce típico de Navidad que hoy comparto con vosotros, pues los mazapanes que hice fueron devorados por fruición y por el resto de mi familia. 

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 2 horas
Ingredientes:
- 200 gr de almendra pelada cruda
- 200 gr de azúcar 
- 1 huevo

     En realidad si habéis visto con anterioridad la receta de los huesos de santo es lo mismo que realizar la masa de almendras, por lo que haremos lo siguiente:

      Vamos a moler las almendras 20 segundos a velocidad 8 y reservamos.

    Acto seguido, moleremos el azúcar 15 segundos a velocidad 8, añadimos la almendra molida y mezclamos 5 segundos a velocidad 5 y añadimos la clara 8 segundos a velocidad 5, y dejamos que repose durante una hora.

     Posteriormente vamos a ir cogiendo pequeños pegotes de la masa y le iremos dando la forma que deseemos. Aquí dejo que vuestra imaginación sea la que os guíe. Yo llegué a hacer hasta escudos del Atlético de Madrid. 



       Las figuritas las iremos dejando en una bandeja de horno sobre un papel de horno para que luego podamos cogerlas con facilidad. 

       Una vez tengamos todas las figuritas hechas las pintaremos con la yema del huevo y meteremos la bandeja en el horno a 180º hasta que se vean doradas (unos diez minutos aproximadamente). 

 
     Y ya está. Veréis como gustan pues tienen un sabor auténtico que nunca podrán tener los mazapanes Delaviuda, aunque no quiero hablar mal de ellos porque los pobres demasiado tienen con lo que están viviendo. 

*Feliz Navidad. 


También te puede interesar:

domingo, 24 de julio de 2016

Puntazo de ensalada de ajo blanco con boquerones

 
En fechas veraniegas sobretodo, siempre apetece un primer plato fresquito y rico como el que os presento en esta receta. Es una receta que me gusta mucho porque está buenísima y tiene ingredientes hasta ahora desconocidos para mí, y que han salido de mi imaginación. Os aseguro que os encantará y que es un PUNTAZO de receta. 

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 30 minutos
Ingredientes para 4 personas: 

   Para el ajoblanco:
               - 6 rebanadas de pan Bimbo
               - 2 dientes de ajo
               - 200 gr de almendras fritas saladas y peladas
               - Un chorreón generoso de aceite 
               - 800 ml de agua fría. 
           
  Para el resto del plato:
               - 8 boquerones ahumados o anchoas en conserva. 
               - brotes frescos de ensalada al gusto.
               - Cebollino, AOVE cebolla frita seca, vinagre de Módena y...
               - 1 bolsa de PUNTAZOS (de las bolsas de chuches de toda la vida). 

     He puesto una duración de media hora por si queremos hacer una presentación esmerada y refinada. En este tiempo tampoco he contado la elaboración de los boquerones, que es receta aparte y que si son hechos por nosotros mismos, mucho mejor. Aquí os pongo el enlace a la receta de los boquerones: 


Patatas cocidas con anchoas del Betuládrico


      Evidentemente, hacedle caso para esta receta en concreto sólo a la parte de las anchoas, aunque si hacéis de paso también las patatas, no os arrepentiréis. 

     Para el ajo blanco, simplemente tenemos que poner todos los ingredientes en el vaso de la batidora y batir muy bien. Si tenemos Thermomix lo podemos hacer a velocidad 5 unos 30 segundos aumentando la velocidad progresivamente hasta el 10. En este caso, si queremos también podemos añadir el aceite poco a poco por el cubilete mientras se bate a velocidad 5. 

   En un plato o en un bol pondremos los brotes de ensalada que queramos. Podemos utilizar ensaladas de las que venden en bolsas, canónigos, rúcula o lo que más nos apetezca o tengamos a mano, sin contar para estos dos últimos casos, la cerveza que tenemos en ese momento, pues es lo que más nos apetece y más a mano tenemos. 

   Picamos el cebollino, cortamos los boquerones en dados de unos 2 cm cuadrados de área (esto es para que las juventudes que vienen arrollando sepan que las áreas no sólo son donde se cometen los penalties). Lo colocamos todo lo más bonico que podamos en el centro del plato añadiendo las bolas de puntazos que le dan un crujiente y sabor espectacular al plato, y que es lo que realmente hace que esta receta sea un puntazo, y vertemos el ajoblanco frío alrededor del plato, dejando la isla de verduras en medio. Añadimos unas gotas de vinagre de módena por todo el plato. 

Y ya está. Triunfo asegurado de la forma más sencilla que puede haber en la cocina y que "viste" más que la cabalgata de Reyes que viviste con 4 años y que no viste, a no ser que tus padres te cogieran a "pimpirinetes". Esto es una tontería grandísima pero tenía muchas ganas de escribir en este blog la palabra "pimpirinetes". 

*En el caso de no encontrar puntazos, podemos añadir picatostes, que es lo lógico de la receta, pero los puntazos es que son los puntazos. 
También te puede interesar: 

domingo, 24 de enero de 2016

Caracoles con salsa de almendras




     Tras el éxito obtenido con los caracoles en salsa de tomate, siempre he querido hacerlos también en esta salsa de almendras que me recuerdan a mi periplo por Barbastro donde probé la receta de forma casera por primera vez, hechos por una compañera almeriense, y que posteriormente siempre he buscado por el Albaycín granadino, en esas plazas mágicas. Que si Klinton dijo que el anochecer en la Alhambra era el mejor, seguro que no paró a comer caracoles ese día, porque los hubiera referido como el mejor aperitivo del mundo. En cambio, se fue al McDonalds. En fin.

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes: 

- 500 gr caracoles 
- 3 dientes de ajo
- 1/2 cebolla
- 1 cayena pequeña
- 1 pimiento verde
- 1 tomate rojo grande 
- 1 chorizo fresco desmenuzado
- 100 gr de jamón a taquitos
- 100 gr de almendra tostada 
- 1 vaso de vino blanco 
- AOVE, 2 hojas de laurel, sal y comino molido.

   Lo primero que haremos será lavar muy bien los caracoles, dejándolos en agua y cambiándola frecuentemente y sin dejar de confesarlos, para que suelten todas las impurezas. 

   Cuando estén limpios de cuerpo y alma, y hayan limpiado el polvo y fregado los baños de sus casas, los vamos a cocer poniéndolos directamente en el agua fría con 2 hojas de laurel, para que vayan saliendo mientras se va calentando el agua, y una vez ahorcados y comience a hervir, los tendremos diez minutos. Pasado este tiempo, los retiramos del fuego pero conservamos el agua de cocción. 

   Mientras tanto, en otra cacerola con un culo de AOVE (aceite de oliva vírgen extra), vamos a sofreír los 3 dientes de ajo laminados y la media cebolla picada con la cayena. Cuando comiencen a ponerse dorados los ajos y la cebolla añadimos el pimiento picado y el tomate rallado y seguimos sofriendo. Rectificamos de sal. Podréis observar que aquí los ingredientes están más picados que Rossi y Márquez en la carrera de Malasya de octubre de 2015.

   A continuación, cuando esté sofrito vamos a añadir el chorizo desmenuzado, los taquitos de jamón y las almendras picadas, ligándolo todo haciéndose una masa. 

   Cuando se ha cocinado todo durante unos 5 minutos lo vamos a echar en el vaso de la batidora y lo batimos bien, para posteriormente volver a ponerlo en la cacerola. En el vaso de la batidora vamos a añadir el vaso de vino blanco para que todo el condumio acabe en la cacerola.

   Añadimos los caracoles, una cucharada de comino en polvo, volvemos a rectificar de sal y añadimos del agua de cocción hasta que cubramos los caracoles. 

    Se dejan cocer un mínimo de diez minutos o hasta que reduzca el caldo y quede como salsa. 

Y ya está. Caracoles para chuparse los dedos, acabar con una barra de pan y ligar en condiciones con tu cerveza bien fresquita. 

*Para los que les dé asco comer caracoles les recomiendo que los prueben, y para los que no, también. Lo mejor de estos caracoles, al haber todo el año aunque sean congelados en los supermercados, es que sirven para desnudar a mi mujer si fuese mecánica durante los meses de agosto a abril, o sea, para quitarle el mono de caracoles mientras llega la nueva temporada de caracoles pequeños de Úbeda que encima, a fecha de la publicación de esta receta, aún no he hecho ni sé hacer.



También te puede interesar: 

Arroz caldoso con caracoles


sábado, 24 de octubre de 2015

huesos de santo (thermomix)



                  Todos los lectores de este blog sabéis que no soy repostero y no suelo publicar dulces, porque siempre me he considerado más salado que dulce, en todos los aspectos de la vida. Pero si existe un dulce que rompe todas las reglas cual píldora anticonceptiva, son los huesos de santo. Un manjar que como toda obra maestra culinaria, se come en una fecha muy concreta, es típica, y está arraigada a un momento, un lugar y una celebración específica. Desde niño, el poco dulce que he comido son los huesos de santo. Más concretamente, los de la desaparecida confitería de Lope. Y mi sorpresa, es que cuando compramos la Thermomix y busqué la forma de hacerlos, encontré esta receta que consigue recordar en mi paladar el mismo sabor y la misma textura de aquellos huesos de santo. Si encima, cuando los hago por primera vez los comparto con mis hermanos en el campo un frío puente de los Santos de 2014, hace que esta receta para mí sea muy importante. Por lo sentimental, y por hacerme ver que hay un más allá. También en el mundo de la cocina. 

            Aunque veáis que le receta es con Thermomix (la primera aunque seguro que no la última que publico), todo esto se puede realizar sin ella. De hecho, el día que realicé los huesos de santo que veis en las fotos, el almíbar lo hice en un cazo porque me costaba menos trabajo ver la consistencia que buscaba. 

Dificultad: muy difícil
Tiempo de elaboración: 2 horas
Ingredientes:

Para la masa de almendras (lo que sería el hueso en sí):
    -300 gr de almendras sin piel
    -300 gr de azúcar
    -1 clara de huevo

Para la crema de yemas (lo que sería la médula ósea. O sea, lo de dentro):
     -12 huevos 
     -el almíbar que realizamos

Para el almíbar 
     -300 gr de azúcar
     -150 ml de agua


      Vamos a comenzar realizando la masa de almendras. Para ello vamos a moler las almendras 20 segundos a velocidad 8 y reservamos.


   Acto seguido, moleremos el azúcar 15 segundos a velocidad 8, añadimos la almendra molida y mezclamos 5 segundos a velocidad 5 y añadimos la clara 8 segundos a velocidad 5, y dejamos que repose durante una hora.

     Para realizar el almíbar echaremos el agua y el azúcar y pondremos a hervir (110º). Una vez comience a hervir lo dejaremos durante 12 minutos, hasta que comprobemos que cogiendo con los dedos un poco de almíbar y separando los dedos se nos queda como un hilo haciendo de puente entre ambos. Que no es lo mismo que hacer puenting colgado de un hilo, aunque se parece porque hay que tener los huevos que tiene esta receta para realizar dicha prueba con el almíbar caliente, pero si enfriamos los dedos en agua fría, antes y después de la prueba, lo podremos hacer. 

    Mientras hierve el almíbar, vamos a separar las 11 yemas de los 12 huevos que utilizaremos porque  se supone que a uno de ellos ya se lo habremos hecho para poder realizar la masa de almendras. 

     Una vez tengamos las yemas separadas, las vamos a mezclar con el almíbar y vamos a cocer todo junto durante 12 minutos a 100º a velocidad 2, y dejaremos enfriar esta masa. 

   Sólo nos queda el montaje de los huesos en sí. Cogeremos la masa de almendras como si fuésemos a hacer croquetas, y vamos haciendo los canutos. Para ello, una vez que tienen la forma de tubo yo utilizo una pajita de las de beber para hacerles el agujero que se comunicará por los dos extremos. 


        En una manga pastelera pondremos la crema de yema e iremos rellenando los huesos de masa de almendra. Los vamos dejando en una bandeja y una vez que estén todos hechos, le espolvorearemos azúcar glas por encima y los dejamos reposar. A las 12 horas les vamos a dar media vuelta a todos para que quede hacia arriba la parte que había quedado dando en la bandeja, y así cogerá la misma consistencia todas las partes del hueso de santo. 

   Y ya está. Ya he dicho que es laborioso, aunque muchísimo menos de lo que esperaba que lo fuera, pues hacer croquetas cuesta prácticamente lo mismo, y le tenemos menos miedo que a realizar este delicioso dulce. 

*Es la primera receta que publico ayudándome de la famosa Thermomix. Herramienta muy aconsejable para ciertas tareas culinarias, aunque como he dicho, todo se puede seguir haciendo de la manera tradicional. Solamente, que aquí los tiempos, temperaturas y velocidades están más medidas y es más difícil que no te salga igual. 

También te puede interesar:

Gachas dulces (gachas del día de los Santos)


Papajotes dulces

lunes, 24 de febrero de 2014

Patatas de la abuela Lola (patatas a la importancia)


       El día de publicación de esta receta en el blog es el 24/2/2014, que es el primer cumpleaños de mi padre que no está con nosotros físicamente. El hombre que entre todas las demás cosas buenas de la vida, me enseñó y animó a cocinar, haciéndome ver por su forma de hacerlo, que cocinar todos los días no es una obligación si a todos tus platos le echas el ingrediente más importante de todos que es el cariño, pues siempre que le celebraba cada comida que hacía, le preguntaba: ¿y cómo lo has hecho?¿Qué lleva? Y él siempre me decía: "cariño". 

     No podía publicar este día otra receta que estas "patatas de la abuela Lola", su madre y mujer ejemplar por su coraje, talante y bondad. Es lo que siempre hemos comido el Viernes Santo en mi casa, aparte de otros manjares, y lo más curioso, es que la receta que más me recuerde a estas dos generaciones que me preceden y que tanto me han marcado y me han hecho como persona, en el mundo gastronómico se llamen "a la importancia", todo lo contrario de su forma de ser, pues fueron humildes, sencillos y discretos hasta el último momento de sus vidas. (Seguramente lo de "importancia" sea por lo importantes que siempre serán para mí). 


A mi padre y mi abuela Lola. Con cariño.

Tiempo de elaboración: 1 hora
Dificultad: Difícil
Ingredientes para 1 kilo de patatas: 

    - 1 kilo de patatas ("cucha" qué casualidad)
    - 1 cebolla mediana
    - 3 dientes de ajo
    - 1 vaso de vino blanco
    - 2 huevos
    - 125 gr de almendras fritas
    - aceite de oliva virgen extra, azafrán, sal, perejil, harina y colorante. 

     Lo primero que haremos será pelar, lavar y cortar las patatas en ruedas de un dedo de ancho, les echamos un poco de sal y las pasamos por harina, para posteriormente pasarlas por los huevos batidos, y freírlas en aceite de oliva hasta que se doren por las dos caras. Las sacamos del aceite y las vamos dejando con cuidado que no se rompan y no pierdan el rebozado en una cacerola ancha. 

    Una vez estén todas fritas, como las primas a las mil de la madrugada y después de contarles veinte cuentos cuando "duermen" juntas, en la sartén donde las hemos frito (las patatas, que no las primas), retiramos aceite y dejamos un culo generoso (de aceite...), y en él vamos a sofreír la cebolla muy bien picada o rallada. Mientras, en el mortero vamos a hacer un machacado con los ajos, el perejil, azafrán y una pizca de sal que facilita el machacamiento, como llevar tacones de un metro de altura las adolescentes en Nochevieja, que así acaban como acaban a las 8 de la mañana: "machacás". 

   Al machacado del mortero le vamos a añadir el vaso de vino blanco, ligamos y añadimos a la sartén con la cebolla, sofreímos todo junto unos 3 minutos y vertemos todo en la cacerola sobre las patatas. Las cubrimos de agua, rectificamos de sal y añadimos el colorante. Removemos la cacerola sin meter pala o cuchara ni nada para que no se deshagan, como cuando hacemos un pil-pil (ver bacalao al pil-pil), y cocemos durante 20 minutos. 

   A falta de 5 minutos (o sea, cuando lleve 15 minutos para las generaciones de la LOMCE), vamos a añadir las almendras picadas, removemos como antes y dejamos que termine de cocer. 

Y ya está. Unas patatas buenísimas que como guarnición para cualquier plato son algo exquisito y sin igual, aunque también se pueden devorar solas. Para mí, es uno de mis platos favoritos. 

*Espero que esta receta perdure en las siguientes generaciones, ¿eh, Carmela?

También te puede interesar:

Ensalada de habicholillas con patatas

Costillas de cerdo con patatas


Pechuguillas de pollo o burritos con verdura con salsa

Moche (salsa tandori falsa)