¿QUÉ TE APETECE HACER DE COMER?

Mostrando entradas con la etiqueta laurel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta laurel. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de septiembre de 2021

Oreja en salsa


    Retomamos la actividad del blog, tras mucho tiempo de ausencia, con una nueva receta que os va a hacer perder el sentido. Concretamente el del oído, sobre todo si os confundís con el ingrediente, y os ponéis a cocinar la oreja que no corresponde. Así que poned mucha atención, que no pienso repetir. Bueno, si sobra, seguro que repito por lo buena que sale. 

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: Una hora corta. Vamos, una horeja. 
Ingredientes: 

- Otra hora corta. O sea, otra oreja, pero de cerdo. 
- 5 dientes de ajo
- 2 hojas de laurel
- 1 cucharada de pimentón dulce y otra de pimentón picante. 
- AOVE y sal al gusto (para darle otro sentido a la receta). 
 
    Para comenzar, vamos a poner la o las orejas en la olla rápida a cocer con suficiente agua para que queden sumergidas durante 15-20 minutos desde que empiece a pitar. O sea, tenemos que conseguir que hablen mal de nosotros para que nos piten los oídos. 

    Mientras tanto podemos pelar los ajos y laminarlos. Cuando termina de cocerse la oreja, la sacamos de la olla reservando el caldo y la troceamos en trozos pequeños. 

    En una cacerola de barro preferiblemente, vamos a dorar los dientes de ajo en un culo generoso de aceite, junto con las hojas de laurel. Cuando empiecen a estar dorados, añadimos los trozos de oreja y vamos salteando. La oreja. NO nosotros. Ni nuestras orejas. Añadimos los pimentones mientras seguimos con el salteado, la sal al gusto, y le añadimos el caldo de cocer la oreja que habíamos reservado hasta cubrir los trozos de oreja y vamos dejando que se reduzca el caldo a fuego lento. 

    Cuando quede caldo suficiente para mojar sopas de pan, pero no tanto como para meter la cuchara como en una sopa, retiramos del fuego. Se debe quedar una salsa gelatinosa que tendremos que calentar en el caso de que no la vayamos a servir inmediatamente. 

    Y ya está. Aperitivo que me recuerda a mi época de mili en Pontevedra, que le encanta a mi suegro, y que a mí me vuelve loco, y me hace perder el sentido. ¿Oído?

    *Ya mismo estoy publicando los callos con garbanzos que me da a mí que van a tener mucha relación con esta receta. 

También te puede interesar:

 

Codornices casi en escabeche

viernes, 24 de julio de 2020

Codornices casi en escabeche


Otro recetón heredado de mis padres. Una de esas recetas que piensas que cómo pueden volver estos sabores y olores del pasado de forma tan maravillosa. 

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes para 4 personas:
- 1 cebolla grande
- 8 codornices
- 3 hojas de laurel
- 1 vaso grande de vino blanco
- AOVE, sal, pimienta negra en grano y vinagre de vino blanco. 


     Lo primero que haremos será lavar bien las codornices y quitaremos las pequeñas plumas o cañones de las mismas que a veces quedan cuando las compramos. 


    A continuación pelaremos la cebolla y cortaremos en juliana, y en un buen culo de aceite, y en una cacerola grande comenzaremos a sofreír. En cuanto empiece a estar dorada, vamos a añadir las hojas de laurel y las codornices. Añadimos un poco de sal y la pimienta negra en grano. Iremos dando la vuelta a todas las codornices para que se vayan haciendo por todas sus caras (aunque si no tienen cabeza, no sé dónde van a tener las caras. Claro,que a veces están un poco caras, y a los mejor por eso es. Lo mejor es que se hagan bien por todos lados. O sea, por la cara y por la cruz. Vaya lío. Me va a salir cara esta explicación cara a que se entienda mejor la receta. Mejor cierro ya el paréntesis).

       Cuando tengamos las codornices con buen color, vamos a cubrirlas de agua, añadimos un chorreón más que generoso de vinagre, una pastilla de avecrem y un vaso de vino blanco. Dejamos hervir un mínimo de 35 minutos. Rectificamos de sal, y si admite más vinagre, se lo podemos añadir. Cuando cojamos una codorniz de una pata, y ésta se desprenda del cuerpo, estarán bien cocidas. Apagamos el fuego y ya hemos terminado. 

       Y ya está. Una receta bien sencilla que gusta a todos y es un manjar. El caldo está para chuparse los dedos y media barra de pan acompañando cada bocado de carne. 

*Lo ideal es acompañar estas codornices con unas patatas fritas en tiras más bien gorditas. 
También te puede interesar:

Lomo de orza

Bacalao con tomate




miércoles, 23 de diciembre de 2015

Pierna de cabrito al horno


    Un día en el mercado de abastos me ofreció mi carnicero Paco unas piernas de cabrito a muy buen precio y no pude rechazar la oferta a pesar de que nunca las había cocinado. Esa mañana comencé a leer recetas de gastronomía jiennense y de conventos españoles para coger ideas, pero al final decidí hacerlo entre la forma aprendida para la corona de cordero ya publicada y un poquito más de mi imaginación. Y así ha salido esta receta que no dudo en repetir en hacer (siempre que mi carnicero Paco me vuelva a realizar tan apetitosa oferta).

Dificultad: media
Tiempo de elaboración: 1 hora y media
Ingredientes para 2 personas:
 - 2 piernas de cabrito
 - 1 cebolla
 - 1 cabeza de ajos
 - 2 pimientos verdes
 - 2 tomates 
 - 2 patatas medianas
 - 1 litro de caldo de carne
 - 1 cucharada de miel
 - 1 vaso de vino tinto
 - AOVE, sal, perejil, tomillo, 2 hojas de laurel y albahaca.

   Preparamos el caldo de carne con huesos de jamón, espinazo, sal y agua, o cortamos por el abrefácil el tetrabrick.
   A continuación cortamos la cebolla en juliana, pelamos los ajos y los cortamos por la mitad y sofreímos en un culo de AOVE en una sartén grande. Para los que comienzan a leer recetas les explico que cuando leen "AOVE", el término se refiere a "Aceite de Oliva Vírgen Extra", y no a "poner huevos". Hacemos cortes transversales a las piernas, les echamos una pizca de sal y pasamos también por la sartén por ambas caras hasta que la carne se ve que cambia de color, y se añade mientras el pimiento verde en juliana para que también se vaya friendo. A los 5 minutos aproximadamente de estar las piernas por cada cara, retiramos del fuego y reservamos.
   En el mortero preparamos un puñado de sal, tres ramitas de perejil, cogemos 3 ajos de los que están sofritos, un poco de tomillo y de albahaca y machacamos. Cuando esté machacado añadimos la cucharada de miel y el vaso de vino y removemos para que se ligue bien. Esto no costará ningún trabajo, pues de siempre con un vaso de vino se ha ligado mejor.
    En una bandeja de horno pondremos un hatillo con lo que haya sobrado de tomillo y las hojas de laurel, las patatas cortadas a ruedas gruesas, las piernas con la cebolla y el pimiento por encima y rodearemos con los tomates cortados a ruedas. Con una brocha pintamos las piernas por ambas caras con el machacado del mortero y por encima de las patatas y para que haga base en la fuente del horno añadiremos un poco del caldo de carne. 
Dejaremos en el horno a 180º durante una hora, pintando de nuevo y añadiendo caldo de carne conforme se vaya resecando en varias ocasiones. 
Y ya está. No defraudarás a tus invitados, y si no los tienes, te arrepentirás de no haber invitado a nadie. 

*Cuando vuelva a la plaza de abastos le diré a Paco "¡qué bueno está el cabrito!", y espero que el ruído de pescaderos y fruteros de la plaza no malinterprete mis palabras. 


También te puede interesar:

Pollo a la cerveza con alcachofas

Ternera con vinagreta de guacamole

Patatas de la abuela Lola (patatas a la importancia)

lunes, 5 de mayo de 2014

Manos de cerdo

   
   Las manos o manitas de cerdo, o como publicitan en la Taberna Patrimonio "Manitas de ministro" y donde las hacen muy ricas, son otro de mis platos favoritos, de los de chuparse los dedos y meterse los huesecillos en la boca y roerlos hasta que no quede nada blando alrededor del hueso. Una liposucción en toda regla, que acompañada de una barra de pan para mojar sopas hará que disfrutemos enormemente, como los atléticos en este año de 2014 (a fecha de publicación no ha ganado nada, y no sé si ganará, pero este año de disfrute no nos lo quita nadie). 

Tiempo de elaboración: 50 minutos
Dificultad: Media
Ingredientes para 2 personas: 
           - 3 manos de cerdo troceadas
           - 1/2 cebolla
           - 2 tomates
           - 100 gr de jamón serrano a tacos
           - 100 gr de chorizo a tacos
           - 1 pastilla de caldo de carne
           - 2 hojas de laurel
           - aceite de oliva vírgen, sal, pimienta negra molida. 

       Lo primero que hay que hacer es lavar bien las manos, y una vez que las tenemos lavadas, vamos a lavar bien las manos. Cuando las cinco manos estén lavadas no llamaremos a Iker Jiménez para presentarle un caso extraño y seguiremos cocinando. 

      Vamos a picar la cebolla y en la olla exprés con un culo de aceite la vamos a sofreír. Cuando la cebolla esté dorada, vamos a añadir las manos troceadas y salpimentadas previamente. Aquí ya sí es muy importante diferenciar entre las manos de cerdo y las nuestras propias. 

      Removeremos para que se vayan sofriendo por todas sus caras, y cuando hayan cogido un color bonico, vamos a añadir los tomates rallados, el chorizo y el jamón para que se sofrían también. A los 5 minutos de esta operación vamos a añadir agua hasta casi cubrirlas, el laurel, la pastilla de caldo, rectificamos de sal y cerramos la olla. 

      Las tendremos durante 30 minutos en la olla exprés super-rápida una vez comience a pitar. 

      Y ya está. Una vez se despresurice la olla y podamos abrir la tapa, comprobaremos por su olor, y posteriormente por su sabor, que efectivamente son un manjar, y que "del cerdo, hasta los andares". 

*Podemos freír unas patatas fritas a tiras gordas que añadiremos al plato para que cojan el sabor del caldillo, y para que podamos decir que "tenemos algo entre manos". 
También te puede interesar:

Careta

Salchichas al vino y mostaza

Rabo de toro estofado al vino tinto

lunes, 20 de enero de 2014

Costillas de cerdo con patatas


      Otro de los platos más que típicos de la gastronomía mediterránea y de todos los criados por los cerros de Úbeda es el que aquí viene reflejado. Recuerdos de mi infancia, y hecho a mi manera o a la que quiero recordar, por lo que aviso que puede ser que esté distorsionada, pues también recuerdo a las personas de treinta y pico como personas muy mayores cuando en realidad esa edad es la que tenemos la gente joven. 

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 1 hora y media
Ingredientes para 2 personas: 
              - 500 gr de costillas de cerdo
              - 4 patatas medianas
              - 1/2 cebolla
              - 2 tomates
              - 1 vaso de vino blanco
              - 2 hojas de laurel
              - aceite de oliva vírgen, sal, vinagre de vino blanco, comino, pimentón dulce y picante, pimienta

     Vamos a cortar la cebolla en juliana pero partiendo por la mitad cada tira de cebolla para que tampoco queden demasiado grandes, y las vamos a poner en una cacerola con un culo de aceite de oliva vírgen (el otro día viendo a Arguiñano me dí cuenta que él cuenta la cantidad de aceite por cucharadas, pero me parece muy soez a la vez que ordinario, por lo que seguiré utilizando las medidas "pelímetro", "chorreón", chorreón generoso", "culo" y "culazo" que son mucho más finas y elegantes. En este caso hemos dicho que pondremos un culo de aceite). 

    Dejaremos que poche un poco y añadiremos las costillas salpimentadas y las iremos mareando para que cojan el punto de mareo, o sea, que cambie el color de la carne pero que no lleguen a vomitar. 

    Una vez que se ve la carne hecha, añadimos los tomates rallados para que se sofrían un poco, y a continuación vamos a añadir las patatas cortadas a dados grandes para que no se deshagan, el laurel, los 2 pimentones, el vino blanco, un chorreón muy generoso de vinagre, el comino, un poco de pimienta negra molida o desnuda, o sea, en bolas, y cubrimos de agua. 

    Dejaremos cocer durante 30-40 minutos hasta que comprobemos que las patatas están tiernas y la carne se puede pinchar con facilidad. Hay que mirar de vez en cuando el nivel de agua y no remover mucho para que las patatas no se deshagan y la carne no quede dura. 

     Y ya está. Es un plato buenísimo, que como encima lo hagas un día nublado y de lluvia, el éxito está asegurado. 

*Hay autores que en esta receta se ponen el laurel en la cabeza, pero yo no lo hago, lo reconozco. Al César lo que es del César. 
También te puede interesar:

Cordero con patatas

Albóndigas en caldo

Manos de cerdo

 

lunes, 30 de diciembre de 2013

Habichuelas con chorizo al microondas

       Atención a aquéllos que se inician en el fantástico mundo de la gastronomía y no saben ni freír un huevo (aunque este dicho lo veo regular, pues freír un huevo no creo que sea lo más fácil). De hecho, creo que hacer estas habichuelas es mucho más fácil que freír un huevo. Y encima salen riquísimas y no hay que fregar la cocina al terminar. ¿Se puede pedir más?

Dificultad: Muy fácil (más fácil no váis a encontrar nada en internet)
Tiempo de elaboración: 14 minutos
Ingredientes para 2 personas: - 1 bote grande de habichuelas blancas cocidas
                                             - 1/2 cebolla
                                             - 1 diente de ajo
                                             - 2 chorizos
                                             - 1 cucharada de margarina
                                             - 1 pastilla de caldo de carne
                                             - 2 hojas de laurel
                                             - sal y pimienta negra molida

   Prestad mucha atención que ésto va a ir volado. En un bol de cristal para microondas con tapadera, vamos a poner la cebolla y el ajo picados con la cucharada de margarina, y vamos a meter en el microondas a máxima potencia 4 minutos (todos los tiempos que pongo en esta receta serán a máxima potencia).

   En estos 4 minutos vamos a preparar el chorizo a ruedas, y cuando pite el microndas lo añadimos al bol con las 2 hojas de laurel y ponemos otros 4 minutos. 

   Durante estos 4 minutos vamos a poner en un vaso lleno de agua la pastilla de caldo de carne desmenuzada, a la que no llamo Avecrem para no hacer publicidad gratuita, pero como esta publicación ha salido para Navidad, pues lo pongo y aprovecho para cantar el famoso villancico "A vecrem pastores, avecrem chiquillos, que ha nacido el Rey de los angelitos". 

   Cuando pite el microondas, sacamos el bol y metemos el vaso de agua con el avecrem y lo ponemos hasta que hierva (minuto y algo más o menos). Lo sacamos y lo añadimos al bol. 

    Vamos a poner también en este recipiente las habichuelas cocidas, salpimentamos y metemos en el microondas otros 5 minutos para que se mezclen con el sabor y se calienten. 

Y ya está. Quedaréis sorprendidos de lo buenísimas que están. Yo ya estoy salivando. 

*Habrá gente que diga que esta receta no es digna de ponerse en un blog de recetas, pero es que a ella le hacía tanta ilusión... y yo soy tan blando...
También te puede interesar:

Habichuelas con vinagreta

Cocido madrileño

Calamares con patatas y chorizo

lunes, 25 de noviembre de 2013

Bacalao al pil-pil

     
 Este bacalao al pil-pil que os presento es otra de las innumerables formas de cocinar este excelente pescado que tanto utilizo por lo rico que está y la versatilidad que tiene. Hay que echarle un ratico en la cocina pero merece la pena, como los raticos que echan de vez en cuando en la construcción del hotel en el antiguo colegio de Las Carmelitas de nuestra Úbeda para que pueda ser inaugurado para el 2035 con toda su pompa y boato (esta receta fue escrita el 25/11/2013. El hotel se inauguró en septiembre de 2015, once años después de la adquisión del inmueble para hacerlo). 

Dificultad: media
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes para 2 personas: 
      - 2 lomos de bacalao
      - 1/2 cabeza de ajos
      - 3 cayenas .pequeñas
      - 2 patatas medianas
      - aceite de oliva vírgen, 2 hojas de laurel y pimienta negra molida. 

     Vamos a cortar los dientes de ajos en láminas y vamos a freir en una cuajadera ancha con un culo de aceite generoso y las 3 cayenas. (Si la cuajadera es de barro muchísimo mejor. De hecho, cuando la hice en la de barro es cuando cambié la foto de la receta, y cuando más rico me salió). Cuando los ajos estén dorados, apagamos el fuego sin agua y dándole al botón. 

    Mientras, en una sartén vamos a marcar los lomos de bacalao cortados a cuadrados grandes y a los que previamente les habremos echado un poco de pimienta negra molida, en aceite de oliva vírgen fuerte. Conforme se van durmiendo, o sea, conforme se van quedando fritos, los vamos a coger con cuidado que no se rompan y los vamos poniendo en la cuajadera, donde esperan ansiosos los ajos dorados con su aceite. Iremos cubriendo así la superficie de la cuajadera con el bacalao.

    Una vez hayamos puesto todo el bacalao en la cuajadera, incluídas las hojas de laurel, volveremos a poner ésta a un fuego lento, y aquí viene lo importante de la receta: tendremos que estar moviendo la cuajadera con un fino movimiento de nuestras muñecas para que el aceite se ligue con la grasa del bacalao y haga una salsa deliciosa donde se irá cociendo el pescado. Para que me entendáis (así lo he puesto ya en otras recetas), hay que hacer como los buscadores de oro, que mueven los tamices en el río en las películas del oeste, aunque yo recomiendo no ponerse la pistola en la cintura porque pesa mucho y estar un poco más aseados. 

    Una vez que se haya ligado todo (puede tardar una media hora como mínimo), podemos retirar del fuego. Y ya está. 

*Recomiendo hacerla un día de frío, y freír unas patatas a ruedas grandes, que pondremos de base a la hora de emplatar, y servir muy caliente, aunque avisando, que tampoco es cuestión de provocar quemaduras de tercer grado, que son las que pueden salir los fines de semana de la cárcel. 
También te puede interesar:

Lomos de bacalao con acelgas

Bacalao Dorado

Humus de garbanzos

lunes, 21 de octubre de 2013

Cazón a la marinera con crema de guisantes

       Os presento una forma muy sana de comer pescado y verduras, más dieta mediterránea imposible. Estoy convencido que esta mezcla de sabores os sorprenderá por lo rico que está, y encima, tenéis la posibilidad de hacer la crema o el cazón por separado o para combinarlo con otras recetas. Aquí publico este "cazón marinado a la marinera con crema de guisantes la mar de buena".

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 1 hora (si no contamos las 3 horas de marinado del cazón)
Ingredientes para 2 personas: 
       -400 gr cazón
       - 1/2 cebolla
       - 1 diente de ajo
       - 2 tomates
       - 100 gr gambas
       - 100 gr almejas
       - 1/2 pimiento rojo
       - 200 gr guisantes
       - 2 patatas medianas
       - 1 cucharada de mayonesa o 3 quesitos
       - 1 vaso de vino blanco
       - 3 limones
       - aceite de oliva vírgen, sal, pimentón molido, laurel y hierbabuena

      Lo primero que tenemos que hacer es marinar el cazón que lo tendremos cortado a rodajas no muy gruesas. Para ello pondremos los trozos en un recipiente y los cubriremos con zumo de limón, el laurel y la hierbabuena y lo dejaremos unas 3 horas.
      
      Comenzaremos la receta en sí picando la cebolla y el ajo y sofriéndolo en una cacerola. Mientras tanto, rallaremos los tomates y pelaremos las gambas, cociendo las cabezas para hacer un fumet de pescado (si al fumet le podemos añadir algún resto de pescado, mejor).

     Mientras se sofríe la cebolla pondremos en una sartén aceite de oliva virgen donde iremos friendo los trozos de cazón y los reservaremos en un plato con una servilleta de papel para que suelten el aceite. Si la servilleta tiene dibujitos, mejor para el cazón porque estará entretenido. 

    Cuando la cebolla esté dorada añadiremos el tomate rallado y el pimiento rojo cortado a juliana, y posteriormente las almejas y las gambas peladas. Una vez estén los trozos del día grande y fructífero de caza o cazón, los añadiremos también a la cacerola y cubriremos con el fumet de pescado, rectificando de sal y echando un poco de pimentón al gusto.

   Dejamos que se reduzca el fumet y esta parte la hemos terminado. 

   Para realizar la crema de guisantes, vamos a cocer con un poco de sal los guisantes y las patatas. Es muy importante echar los guisantes de uno en uno para poder indultar al que haga el número 100 y así justificar la dificultad media de este plato. 

   Una vez cocidos, los escurrimos reservando el agua por si la crema quedara demasiado espesa. De todas formas, con las verduras escurridas y una cucharada de generosa de mayonesa, o en su defecto, 3 quesitos, la crema quedará bien espesa y suave de textura tras ser batida muy bien. En todo caso, y si la queremos un poco más líquida podemos añadirle un poco del caldo de cocción. 

     Y ya está. Emplatamos las dos cosas juntas y veréis que plato más rico vais a comer este día. 

*También se puede hacer al revés y comenzar haciendo la crema y luego el cazón, aunque entonces puede ser que nos falte tiempo. A lo mejor por eso las bolitas verdes se llaman guisa-antes y el plato de pescado al hacerlo sin tiempo lo haremos "a cazón quitado".
También te puede interesar:

Atún encebollado con tomate

Lomos de bacalao con acelgas

jueves, 18 de julio de 2013

Caldereta de cordero

  La caldereta es uno de los platos más típicos que se pueden hacer de la cocina mediterránea, sobretodo si es de cordero, animal muy famoso por su apreciada carne y su entrañable madre, tantas veces recordada por todos.   

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 1 hora y media
Ingredientes para 2 personas: - pierna de cordero (600 gr aproximadamente)
                                             - 1/2 cebolla
                                             - 1 diente de ajo
                                             - 2 pimientos verdes
                                             - 2 tomates
                                             - 4 zanahorias
                                             - 2 ó 3 patatas medianas
                                             - 2 pimientos rojos secos 
                                             - 1 vaso de vino blanco
                                             - 1 cayena
                                             - aceite de oliva vírgen, sal, pimienta negra molida, tomillo y laurel

     La preparación de este plato comienza en la carnicería cuando, tras saludar amablemente al carnicero y alabar sus cuchillos, le pediremos que nos corte la pierna en ruedas gruesas para posteriormente poder hacerla tacos no demasiado grandes (de unos 2 ó 3 cm de lado). 

    Lo primero que haremos será poner en el vaso de la batidora los pimientos rojos secos troceados, los tomates pelados y troceados, media cayena pequeña (poned muy poco porque si no picará demasiado y sólo buscamos cierto picor) y el vaso de vino blanco para que se vayan reblandeciendo los pimientos. 

    Este plato se hace muy rápido si tenemos destreza con el cuchillo mientras vamos friendo. Es decir, en una sartén o cacerola (si es de barro mejor) grandes, pondremos un culo generoso de aceite de oliva vírgen, donde freiremos los dados de carne previamente salpimentados. Cuando estén fritos pero no socarrados (que estén poco hechos, como la autovía Ubeda-Albacete), retiraremos y reservaremos. Mientras dura este proceso (el de freir la carne, y no el de hacer la autovía), habremos picado la cebolla, el ajo y el pimiento verde. 

    En este mismo aceite y sartén, freiremos la cebolla y el ajo, añadiendo posteriormente el pimiento verde. Mientras, pelaremos y cortaremos a ruedas las zanahorias, y si nos da tiempo, podemos ir pelando, lavando y cortando a dados las patatas. 

    Una vez el sofrito de pimiento y cebolla está hecho, añadimos la carne, batimos el contenido del vaso de la batidora muy bien y lo añadimos, limpiando los restos del recipiente con agua (unos 2 vasos pequeños más o menos) y lo vertemos todo para que cueza. También añadiremos el tomillo y las hojas de laurel.

   Mientras cuece todo y se va reduciendo el agua, freiremos las patatas con muy poco aceite. En realidad echo un culo en la sartén y voy moviendo ésta para que las patatas se vayan dorando. Así no cogen mucho aceite y se quedan crujientes. 

   Una vez fritas las patatas las añadimos al guiso y dejamos cocer hasta que se quede jugoso pero no caldoso. Probamos de sal. 

    Y ya está. Vosotros seréis los primeros sorprendidos por hacer un plato tan rico y tan fácil y que queda muy bien para ofrecer en una comida familiar. 

*Tened a mano una hermosa barra de pan porque los sopetillones en este plato harán que no haya que fregarlo. 
También te puede interesar:

Corona de cordero con chalotas y champiñones

Cordero con patatas


lunes, 1 de julio de 2013

Patatas cocidas con anchoas del Betuládrico



    Os presento la primera de mis trilogías, que no la última, que fue inventada un mediodía mientras hacía paella y me apeteció un aperitivo. Daba la casualidad que el día anterior hice anchoas en salazón y patatas cocidas al estilo ubetense, uní ambos manjares, y ahora no me los planteo por separado. Agradezco a Patricia y a mi padre sus indicaciones para las anchoas. Voy a explicar cómo se hacen ambas cosas, y os animo a hacerlas y unirlas, pues es una tapilla muy apañada, semioriginal y gustará mucho. 

- ANCHOAS EN SALAZÓN ACRISALIZADAS-

Dificultad: Muy fácil (es muy fácil hacerlas pero el éxito depende al 95% de la materia prima)
Tiempo de elaboración: De 12 a 18 horas
Ingredientes: - Boquerones (la cantidad que queramos preparar)
                    - Sal semigruesa como para derretir el puerto La Ragua
                    - Azúcar
                    - Aceite de oliva vírgen

    Lo primero que haremos será meter todos los boquerones en un taper y congelarlos durante 48 horas para eliminar inquietudes niponas, o sea, para matar el gusanillo Anisaki.

     Una vez los saquemos y se descongelen, lo que haremos será llenar en sus 2/3, una fuente con sal semigruesa y azúcar y mezclamos, en una proporción de sal - azúcar de un 75 - 25 %, e iremos poniendo en un recipiente una capa de la mezcla poniendo encima una capa de boquerones sin limpiar ni abrir, tal cual son, pero muertos y sin agua alrededor. Iremos alternando las capas de sal/azúcar y boquerones teniendo en cuenta que la última capa será de sal, sal sera,será de sal sal sera. 

    Los dejaremos de doce a dieciocho horas en el frigorífico siendo mejor las doce que las dieciocho, en función de los turnos de trabajo o el momento en el que cumplan las doce horas. Se limpian bien de sal, se les saca la cabeza y la espina central, se lavan bien y de ponen en papel de cocina para secarlos bien, y los vamos dejando en un táper para, una vez estén todos limpios y desraspados, los cubriremos de aceite de oliva vírgen extra.

   Y ya están listas para degustar.

*Se llaman acrisalizadas porque son como las mariposas, que empiezan siendo boquerones y tras hacer el cocinero el capullo con la sal, salen siendo anchoas.




- PATATAS COCIDAS AL ESTILO UBETENSE -

Dificultad: Muy fácil
Tiempo de elaboración: 20 minutos
Ingredientes: - patatas de las pequeñas (las que queramos hacer)
                    - 3 cayenas
                    - 3 hojas de laurel
                    - sal y pimienta negra molida

    Atención que es muy difícil y os podéis perder en algún paso cual achuchatronos en la General. Se lavan muy bien las patatas con piel y todo y se les realiza un corte por la mitad sin hacerlo completo para no llegar a separar las mitades. Se cubren de agua y se les añaden las cayenas, las hojas de laurel y sal y pimienta de forma generosa. Se cuecen durante unos 12-15 minutos. Cuando cojamos una patata y se separen sus mitades ya estarán bien cocidas, si no ocurre, de todas formas, a los 15 minutos se retiran del fuego porque a mi gusto, estas patatas no gustan que estén pasadas de cocción. Se reservan con el caldo y se rectifican de sal y ya están. 

*Si alguien se ha perdido, quedamos en Hidalgo a las siete, como siempre. 
También te puede interesar:

Patatas de la abuela Lola (patatas a la importancia)

Ochíos con habas

Ensalada de pollo