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jueves, 24 de enero de 2019

Bacalao con tomate


    El bacalao con tomate es una receta más que típica y que se hace de mil formas y riquísimas por todas partes. Pero lo que yo os presento en esta receta es una forma facilísima y rápida de hacerlo para una tarde de prisa, entre actividades extraescolares, duchas, cenas e incluso hasta una hoguera de San Antón. Quedaros con la forma de hacerlo porque como lo hagáis, lo único que va a quedar en la mesa es la forma del plato.

Dificultad: muy fácil
Tiempo de elaboración: 30-40 minutos
Ingredientes:

- 4 dientes de ajo
- 1/2 cebolla
- 2 pimientos
- 2 tomates
- 4 lomos de bacalao (250 gr)
- 1 bote de tomate frito casero
- 2 patatas medianas
- 1 vaso de agua grande
- AOVE, sal, pimienta negra molida

    Lo primero que haremos será poner aceite a calentar en una sartén para freír las patatas que pelaremos, lavaremos y cortaremos a ruedas de medio centímetro de grosor. Cuando estén doradas y antes de que se empiecen a pasar, retiramos y reservamos en una servilleta de papel. Yo recomiendo poner un plato debajo de la servilleta, porque con el aceite la servilleta acaba rompiéndose y las patatas en el suelo, como a un lector del blog que sigue los pasos al dedillo y en fin. Que como no lo digas todo puede pasar cualquier cosa. 

    Mientras tanto pelamos y laminamos los ajos y los vamos sofriendo en la cacerola. Cuando estén dorados, vamos a sellar los lomos de bacalao previamente salpimentados y los retiramos de la cacerola. Una vez retiramos los lomos, añadimos primero la cebolla picada hasta que se dore, y luego los pimientos y los tomates muy picados para que se vayan sofriendo. 

    Cuando el sofrito lo veamos hecho, añadimos el bote de tomate frito casero, un vaso de agua y rectificamos de sal. Removemos y se quedará bastante caldoso. En este momento añadimos las patatas y encima de ellas pondremos los lomos de bacalao con la piel hacia abajo. Si no quedan cubiertos por el tomate no pasa nada. Con una cuchara los bañamos para que se les quede salsa de tomate por encima y tapamos la cacerola, pues con el vapor que se genera se van a terminar de cocinar y no se remueven para que no se deshagan. Sí podemos coger la cacerola por las asas y así no nos quemamos. Y de paso podemos mover la cacerola en movimientos circulares como cuando hacemos un pil-pil, para que no se pegue nada y se repartan bien los ingredientes. 

    Como mucho debe cocer diez minutos y a fuego lento. Si se queda demasiado seco es preferible incluso cortar antes el fuego. 

     Y ya está. Con el calor va a perder algo más de caldo que como lo vemos en ese momento, pero ése es el objetivo para que se quede todo más trabado, sobre todo si la comida la hacemos de un día para otro. 

* Esto sí que es una operación triunfo asegurado, y no otras que yo me sé. Puedes añadir unos guisantes al poner el tomate frito casero, que le van muy bien. 

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sábado, 24 de noviembre de 2018

Mejillones en salsa picante (con Thermomix o no)

     De mi periplo "Conoce tu país con la enfermería española", uno de mis destinos en los que tuve el placer de repetir fue la buena tierra de Ponferrada, donde conocí el botillo, el cocido maragato, la cecina, y de casualidad, unos mejillones en salsa picante que ponían en un bar cuyo nombre no recuerdo, pero que estaba en la parte alta de la ciudad, era chulísimo, me encantaba, y al que seguro que volveré, si sigue abierto, pues estamos hablando de los años 1998 y 1999. O sea, del siglo pasado. A pesar del tiempo transcurrido, nunca he olvidado su sabor y aquí os traigo mi humilde reproducción de ese plato, que seguramente no lo hicieran así, pero a mí me recuerdan mucho y están buenísimos. 

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 30 minutos
Ingredientes:
- 1 kg de mejillones
- 1 cebolla mediana
- 1 diente de ajo
- 2 tomates
- 1 pimiento 
- 1 bote de tomate frito casero
- AOVE, sal, 1 cayena pequeña y 2 cucharadas pequeñas de aji argentino 


   Lo voy a explicar para hacerlo con Thermomix que hace que la salsa tenga una consistencia perfecta, aunque se puede hacer en sartén o cazuela siguiendo los mismos pasos y pasando la salsa por la batidora al final de todo. Bueno, antes de echar los mejillones que la podemos liar. 

   Comenzamos limpiando bien los mejillones y los ponemos en una olla tapada sin agua al fuego. En cuanto se abran y echen la espuma, cortamos y reservamos. 

   Mientras, vamos a poner en el vaso de la thermomix o en la sartén 30 gr de AOVE (aceite de oliva vírgen extra), 70 gr de cebolla y 1 diente de ajo durante 3 minutos a 120º posición 3. 

   Añadimos el aji, la cayena (si no los queremos tan picantes podemos no echar la cayena que con el aji argentino ya vamos a tener suficiente picor, más los dos tomates y el pimiento durante 5 minutos a 120º en la posición 2. 

   Añadimos el caldo que hayan soltado los mejillones bastante borracho (perdón, quería decir colado), el bote de tomate frito casero y un pellizco de sal durante 5 minutos a 120º en la posición 2 y sin la tapa de plástico para que se evapore. 

    Una vez finalizado el proceso lo ponemos 15 segundos en posición progresiva de 3 a 8 para que se bata bien (aquí sí ponemos otra vez la tapa de plástico a no ser que queramos darle a los azulejos de la cocina un aire más vanguardista). 

    Quitamos una valva a los mejillones y los vamos colocando en una fuente donde le pondremos por encima la salsa que acabamos de realizar. 

    Y ya está. Aperitivo riquísimo que marida muy bien con cerveza bien fría y una mejor compañía. Yo no sé bailar salsa, pero estos mejillones en salsa me hacen hasta hacer un zapateado bueno de lo ricos que están. 

*que no se te olvide tener pan a mano, que la fuente se queda para no tener ni que fregarla. 
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martes, 24 de octubre de 2017

Costillas de cordero a lo "Juan Palomo"



     Cuando uno se mete en la cocina para preparar el menú del día siguiente sin saber exactamente qué va a hacer pero sí tiene una idea de los ingredientes de que dispone, te salen unas recetas como la que ahora os presento, surgida de las ganas de cocinar unas costillas de cordero de una forma distinta a la que habitualmente hago las costillas de cerdo. Y como había ganas de hacer un guiso, que mañana será devorado al llegar de trabajar por mi señora y por mí, es por esto que lo he titulado "Guiso de costillas a lo Juan Palomo: yo me lo guiso, y yo me lo como (y mi señora)".

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes para 2 personas:

- 400 gr de costillas de cordero troceadas
- 1/2 cebolla
- 2 pimientos verdes
- 2 tomates
- 4 zanahorias
- 150 gr de habas
- 1 patata grande
- 1 bote de tomate frito casero (400 gr)
- AOVE, sal, albahaca y tomillo

    Lo primero que vamos a realizar será cortar en dados las patatas, y en la cacerola donde vayamos a realizar la comida, se fríen en muy poco aceite para que se queden un poco duras, y se reservan. En realidad de aceite le echo un culo pequeño y las voy moviendo para que se vayan friendo por las 6 caras del dado, en homenaje a las partidas de dados disfrutadas con los amigos durante un fin de semana en la Casa Rural La Zamora de Carcabuey, donde más de uno acabó frito en uno u otro sentido. 


   Mientras se fríen las patatas vamos a picar muy bien tanto la cebolla, como los pimientos y los tomates. Una vez retiradas las patatas de la cacerola, pondremos la cebolla y en cuanto esté dorada, añadimos las costillas salpimentadas y con tomillo y albahaca, y se va sofriendo hasta que coja buen color la carne, que es cuando añadiremos los pimientos y tomates para que se vaya sofriendo todo junto.


Posteriormente añadiremos las habas para que también se sofrían un poco, antes de añadir las zanahorias, el tomate frito casero y dos medidas de agua de ese bote de tomate para que cueza todo. Aún me sigue haciendo gracia cuando explico este tipo de medida y me acuerdo de aquél que haciendo habichuelas preparó un café que nunca supo cuándo añadirlo al potaje porque en la receta ponía "añadir un vaso de café de caldo de cubito". Lo que no sé, es si también llegó a congelar agua para poder disponer de cubitos. 

Rectificamos de sal y dejamos cocer durante unos 20 minutos, vigilando que no nos
quedemos sin caldo y se queme. Lo suyo es que el caldo vaya reduciendo para quedarse en salsa de las de gastar una barra de pan mojando sopas. Cuando retiremos el guiso del fuego se añaden las patatas fritas que teníamos reservadas. 

Y ya está. Un plato improvisado que es bastante sencillo y rápido de hacer y que para un "entresemana" está genial porque está mucho más rico de un día para otro. 

* Lo único importante que tienes que hacer el día que lo vayas a comer, si es que lo has hecho el día de antes es que no se te olvide comprar pan. 

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lunes, 2 de diciembre de 2013

Caracoles con tomate

         Como a mí, como buen ubetense, me encantan los caracoles, ya que soy de los que chupando y comiendo caracoles se pueden quedar mis manos en muñones, pero para mi desgracia, no sé hacerlos o por lo menos no lo he intentado, encontré esta forma mucho más fácil de hacer los caracoles, aunque sean de los grandes, y que se pueden disfrutar durante todo el año, ya que los puedes encontrar congelados en los supermercados. 

Dificultad: fácil
Tiempo de elaboración: 1 hora y 17 minutos.
Ingredientes para 500 gr de caracoles (¿os imagináis invitar a 500 gr de caracoles a comer?):                                             
                                                           - 500 gr de caracoles gordos
                                                           - 1/2 cebolla mediana
                                                           - 2 tomates rojos
                                                           - 2 pimientos verdes
                                                           - 1 bote de tomate frito casero
                                                           - 2 chorizos a tacos (que estén oreados)
                                                           - 150 gr de jamón serrano a tacos
                                                           - 2 cayenas
                                                           - 1 vaso de vino blanco
                                                           - aceite de oliva vírgen, sal, comino en polvo

    Si los caracoles son frescos o secos, dejaremos en agua y les iremos haciendo muchos cambios de agua para que suelten toda la baba y las inmundicias que puedan tener. Es muy importante tapar el bol en el que dejemos los caracoles porque la probabilidad de escalar azulejos, llegar al techo de la cocina, la parte posterior del frigorífico, entrar en la lavadora a jugar a la noria, tirarse por el mango del cucharón cual tobogán, hacer carreras por la encimera, calentarse un vasico de leche en el microondas, e intentar liberar a las gambas con gabardina del congelador (que estarán congeladas pero no son tontas, porque por lo menos se abrigaron antes de entrar)  es muy alta, y si no, que se le pregunten a mi suegro Antonio. 

    Una vez que estén bien lavados y veamos que el agua apenas presenta babas y está casi limpia los vamos a cocer en una cacerola. Para ello, la pondremos en el fuego e iremos calentando el agua. Los caracoles irán saliendo de sus caparazones, e irán muriendo fuera de su casa. Pobreticos. En cuanto estén fuera y sin moverse vamos a retirarlos del fuego para terminar la cocción en la salsa de tomate para que cojan sabor. 

    Si los caracoles son congelados, todos estos pasos nos los saltaremos e iremos directamente a la preparación de la salsa. 

    En una sartén grande vamos a poner un chorreón de aceite de oliva donde vamos a sofreir la cebolla picada, y una vez dorada, también los tomates y los pimientos picados junto con las 2 cayenas. No hace falta picar mucho porque una vez esté sofrito, lo vamos a pasar por la batidora. Si vamos a hacer más caracoles, multiplicad los ingredientes menos la cayena, que el otoño ha sido muy seco y se acabarían con las reservas de agua del pantano del Tranco. 

   Una vez batidos estos ingredientes los vamos a devolver a la sartén y añadiremos el chorizo y el jamón serrano a tacos, el bote de tomate frito casero, un poco de comino y de sal, el vino blanco, y si está muy ácido el tomate, se puede corregir con una cucharada de azúcar. 

   A todo esto vamos a añadir los caracoles escurridos para que sigan su proceso de cocción. Cuando reduzca el caldo y se quede en salsa, retiramos del fuego. 

   Y ya está. Es una receta con la que siempre he tenido mucho éxito, y que seguro, a partir de ahora, que mis amigos comprobarán la facilidad de la receta, no sólo los comerán cuando quedemos para echar unas cervezas en las casas, y los harán por ellos mismos. 

*Esta receta marida muy bien con unas cervezas muy frías. Tenía muchas ganas de utilizar el verbo "maridar" en este blog, y me he esperado a esta receta, que casi es la 50 publicación, porque para mi "marida" Mária, posiblemente sea su receta favorita. Va por ella. 
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Huevos al plato

    Los huevos al plato es un plato muy típico en la gastronomía ubetense. Intentando recordar esas comidicas que hacía mi madre y que tan bien relevó mi padre, aquí va esta receta que seguro no se parece a ninguno de aquellos huevos al plato, pero que están buenísimos.

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes para 2 personas: - 1/4 cebolla
                                             - 3 tomates
                                             - 1 pimiento verde
                                             - 1 patata grande
                                             - 1 calabacín grande, o 2 si son chicos
                                             - jamón serrano a tacos
                                             - 1 chorizo
                                             - 1 bote de tomate frito casero
                                             - 2 huevos
                                             - Sal, pimienta y comino
      Comenzaremos la elaboración de este plato realizando el sofrito que suelo realizar en muchos platos, picando mucho la cebolla, y una vez dorada, se añadirán los tomates y el pimiento picados también. 
Mientras se hace el sofrito, pelaremos y cortaremos la patata en dados pequeños y la freiremos en una sartén aparte, reservándola una vez que esté bien frita.
Aunque el saber hacer es importante, este es un plato de suerte, pues el calabacín también lo trocearemos en dados pequeños y lo añadiremos al sofrito una vez que esté hecho. Añadiremos sal, pimienta y un poco comino. 
Mareamos el calabacín más que Carmela cuando hace la loca moviendo la cabeza, y después añadimos el jamón a tacos y el chorizo que habremos cortado en ruedas muy finas, como la manzanilla que le gusta a mi suegro. 
Posteriormente verteremos el bote de tomate frito casero y a los 5 minutos añadimos la patata, removemos y apagamos el fuego (dándole al botón de la vitro o cortando el butano. Sin agua, no te vaya a salir el bombero que tienes dentro). 
En realidad, es casi como si hubiésemos hecho un pisto, pero como lo disimulamos con el chorizo, lo meteremos en el horno, y nos lo comeremos enseguida por lo rico que estará, será un pisto y no pisto. 
Colocamos en cuencos de barro y estrellamos un huevo encima. Si son de los de Muro, mucho mejor, aunque en este caso lo haremos con cariño pues esperamos descendencia.
Metemos en el horno precalentado a 200º y lo dejaremos 8-10 minutos para que el huevo se cuaje. 
Y ya está. Cuidado con no quemarse al coger el recipiente, servir encima de un plato, porque si no, se quema el mantel, y no sirve. 
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