¿QUÉ TE APETECE HACER DE COMER?

Mostrando entradas con la etiqueta bechamel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bechamel. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de mayo de 2017

Pechugas Villaroy con patatas sostenidas (o sujetas)


  Esta receta evidentemente no es mía, aunque como la he hecho como yo creo que es sin mirar ninguna referencia y sólo apoyándome de los recuerdos que mi paladar dejó en mi cabeza cuando, sobretodo de niños, las comíamos cuando la familia celebraba algún evento, pues por eso y para que recuerde cómo las hice en ocasiones posteriores, la publico. Por eso no son las originales, pero también digo que más ricas no pueden estar. 

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes:
- 1 pechuga de pollo fileteada procurando que el carnicero no te la corte muy Jenny. O sea, lo más fina posible.
- 8 lonchas de jamón York (pongo 8 porque suelen salir unos 8 filetes en condiciones por pechuga de pollo). 
- 8 lonchas de queso (a mí me gusta con Gouda o Chédar porque le da más consistencia de sabor, aunque aquí os dejo elegir a vosotros). 

Para la Bechamel:
- 1 cucharada grande de margarina
- 2 cucharadas de harina
- 1/2 litro de leche
- Una pizca de sal, pimienta negra molida y nuez moscada. 

Para adolescentear, o empanar:
- 2 huevos
- Pan rallado. 

-Patatas y AOVE para freír las pechugas y las patatas.

En realidad la receta es muy fácil de realizar porque como requiere de cierta técnica para hacer los rollitos y empanarlos, por eso le he puesto la dificultad media. 

Lo primero que haremos va a ser la bechamel porque luego sólo se trata de ir montando los rollitos. En un cazo (o zucezo) vamos a poner la margarina y lo pondremos al fuego. Cuando se derrita añadimos la harina y rápidamente vamos a mezclar con una barilla metálica. En unos 10-15 segundos debemos añadir la leche y  no dejar de remover con la barilla a fuego lento para que no haga marineros inexpertos, o grumetes. A esta bechamel le vamos a añadir una pizca de sal y un poco de pimienta negra molida y nuez moscada. Debéis intentar buscar una textura que no sea líquida, más bien espesa pero que nos deje poder extenderla posteriormente sobre la pechuga. Para conseguir esa textura, las medidas van bastante exactas, pero siempre podemos corregirla añadiendo un poco de harina muy bien espolvoreada (pasada incluso por colador) para espesar, o un poco de leche para hacerla más líquida.

Una vez hecha la bechamel, lo siguiente que haremos será extender las pechugas sobre un papel de film transparente, echar una pizca muy pequeña de sal y poner sobre ella una loncha de jamón York Y otra de queso, intentando que queden dentro de la superficie de la pechuga (si le tenemos que hacer "un Rajoy" o recorte para conseguirlo, se lo hacemos). Sobre estas tres capas con una cuchara vamos a extender la bechamel.


Recomiendo que antes de hacer esto tengamos un bol preparado con los huevos batidos y una bandeja de corcho con  el pan rallado para pasar los rollitos por el huevo primero, y por el pan rallado segundo, para inmediatamente después, volver a depositarlo sobre el papel de film y luego, ayudándonos de ese papel, perfeccionaremos el rollito y apretaremos el papel por los extremos para que no se deshagan. Una vez hayamos hecho esta operación con todos los rollitos, los meteremos en el frigorífico y los tendremos un par de horas para que se enfríen y se asienten. Este momento también es muy bueno para congelarlos si no los vamos a consumir en el momento. 

Y ya está. Cuando los vayamos a comer sólo nos queda freírlos en abundante AOVE caliente, y los podemos acompañar con unas patata fritas sostenidas (esta tontería va dedicada a los amantes de la música que vean la foto de la receta).

*Esta receta es ideal si tenéis fiesta de niños a la vista y queréis tener algo que seguro que se lo comen y que no te quite tiempo el día del evento. 

viernes, 13 de marzo de 2015

Milhojas de berenjena con crujiente de Parmesano

     
     Normalmente, cuando hago una receta, le echo la foto y no la publico hasta que no pasa tiempo, porque no tenga el ordenador a mano, o por lo que sea. Pero esta noche he realizado este aperitivo, entrante o primer plato para cenar, y estoy tan satisfecho del resultado, que no he podido esperar a escribirla y publicarla. 

Dificultad: difícil
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes para 3 personas:

     - 1 berenjena
     - 100 gr de carne picada
     - 20 gr de foigras
     - 50 gr de espinacas 
     - 1/4 cebolla
     - 100 gr de tomate frito
     - 1 huevo
     - 3 lonchas de jamón york
     - 3 lonchas de queso gouda
     - 50 gr de queso parmesano. 
     - aceite de oliva vírgen y sal

Para la bechamel: 
     - 10 gr de margarina
     - 1 cucharada pequeña de harina
     - 1 y 1/2 vaso de leche
     - un pellizco de sal, pimienta negra molida y nuez moscada

Para la vinagreta de mostaza:
     - un chorreón de aceite de oliva vírgen extra
     - 1 cucharada de mostaza
     - 1 pellizco de sésamo
     - 1 cucharada de crema de módena
      
     Como véis la receta tiene tarea, ya que es de las muy pocas que tiene la catalogación de difícil en este blog, pero merece la pena. En realidad yo aproveché que hice musaka (ver receta cuando esté publicada) para el día siguiente, y se me ocurrió preparar esto de cena. Empecemos:

     Vamos a comenzar preparando la salsa boloñesa que será picando la cebolla, y en un culo de aceite vamos a sofreír, añadiendo posteriormente la carne picada salpimentada. Mientras, vamos a cocer en un cazo el huevo y las espinacas, lavadas y cortadas. Para los fervientes seguidores de este blog, estoy haciendo lo mismo que en la lasaña que tengo publicada, tanto para este paso como para la bechamel.

   Una vez esté sofrito todo, añadimos el foigras, las espinacas cocidas, el huevo duro picado y el tomate frito y seguimos sofriendo durante 5 minutos para que se mezcle todo bien. 

     Mientras tanto, podemos poner en la plancha muy caliente, la berenjena cortada a rodajas lo más finas posibles. O sea, todo lo contrario a Belén Esteban, habiéndolas pasado previamente y muy levemente por harina (a las berenjenas. La otra ya se empapó bien de "harina"). Si nos sobra tiempo podemos ir cortando con la forma de las ruedas de le berenjena, el jamón york y las lonchas de queso. 

      Cuando tengamos las ruedas asadas vamos a ir montando las milhojas, alternando berenjena, queso, berenjena, salsa "boloñesa", berenjena, jamón york y berenjena. Podemos hacer las capas que queramos, como la abuela de Superman, y sobre la última vamos a verter dos cucharaditas de la bechamel que realizaremos de la siguiente manera:

      En un cazo ponemos la mantequilla hasta que se derrita, y entonces añadimos la harina y removemos para que no haga grumos, vertiendo inmediatamente la leche, y un poco de sal, pimienta negra molida y nuez moscada, y removemos continuamente a fuego lento hasta que espese un poco. 

      Y aprovechando que tenemos la plancha encendida, vamos a rallar en ella el queso parmesano, haciendo un círculo, que despegaremos (parecerá un chicle) todo en bloque y daremos la vuelta, hasta que coja un poco de consistencia y retiremos. Aunque penséis que se os ha quedado blandurria, si la dejamos aparte, se pondrá dura y crujiente (ironías de la vida). Este crujiente lo pincharemos sobre la bechamel. 

      Y sólo nos queda realizar una vinagreta de acompañamiento en el plato, que la haremos mezclando y removiendo muy bien los ingredientes arriba indicados para ello. Echaremos más o menos aceite en función de la consistencia que queramos conseguir. 

     Y ya está. Si preparas la salsa "boloñesa" con tiempo, en realidad no cuesta tanto trabajo, y parece más de lo que es, como los parques infantiles preelectorales de Úbeda.

*Ya que os ponéis, hacedlo en mayor cantidad, y sin contar la vinagreta ni el jamón york, y las lonchas de queso las cambiáis por tranchetes, y os sale una musaka de muerte (con su queso rallado por encima y su gratinado). Pero bueno, ésa ya la escribiré otro día (o lo mismo, al leer esto, ya está publicada y hasta recomendada aquí abajo). 
También te puede interesar:

Lasaña de carne y espinacas

Tartar de salmón y aguacate

jueves, 13 de junio de 2013

Bacalao Dorado

        Hoy os presento un plato típico portugués aunque con más variaciones con el original que la cara de la Esteban. Asesorado por mi buen compañero Lucas, aquí os dejo una de las mil formas de cocinar bacalao, para mí, uno de los pescados más agradecidos por su versatilidad. 

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 1 hora y cuarto
Ingredientes para 2 personas: 

            - 400 gr de lomo de bacalao
            - 1 bolsa de patatas fritas estilo "paja"
            - 1 cebolla mediana
            - 3 dientes de ajo
            - 3 cayenas (guindillas picantes rojas y pequeñas)
            - 1 cucharada de harina
            - 1 cucharada de margarina
            - leche (un vaso y medio más o menos)
            - queso rallado
            - aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra molida, nuez moscada.
 
    En la cacerola cubriremos la base con aceite de oliva virgen extra y los dientes de ajo laminados con las cayenas. Sofreiremos y cuando estén dorados, vamos a añadir la cebolla rallada hasta que se dore. 

    A continuación, añadiremos los lomos de bacalao por la parte de la piel para que se vayan cocinando, cortados en rectángulos o trapecios (según la parte del pescado), pero que sean más bien grandes para que no se deshagan. Más que freír podemos decir que lo que hacemos en términos gastronómicos es sellarlos por las 2 caras, pero así ya seguro que me ha entendido todo el mundo. 

   En este momento cuando mantendremos el fuego a una temperatura más bien baja, suspendiendo la fritura (o sea, un 4-5 de 11 en vitrocerámica, no apagándola), y moveremos la cacerola en sí y nos ayudaremos de una pala de madera para que no se pegue el guiso. Taparemos e iremos moviendo circularmente la cacerola para que se ligue el jugo del bacalao con el aceite. Así es como se hace (o por lo menos yo hago) el bacalao al pilpil, pero eso ya lo explicaremos otro día. Cuando el aceite no se vea como aceite si no como una salsa o jugo amarillento, con una pala de madera retiramos las cayenas, y una vez que nos aseguramos que las hemos retirado, vamos desmenuzando el bacalao para que no queden trozos grandes. En este momento, añadimos las patatas fritas de bolsa y mezclamos todo. 
 
    En el tiempo en el que se va ligando el bacalao, podemos ir preparando una bechamel: 

    Pondremos en un cazo una cucharada de margarina, y cuando se derrita pondremos la harina y con un batidor manual moveremos con energía para que no queden grumos e inmediatamente, echar la leche y seguir removiendo. 

    No echéis demasiada leche porque conforme se va calentando se va poniendo la cosa menos blanda y al final se nos puede quedar demasiado dura. Así que es mejor calentar poco a poco, y en caso de que esté demasiado espesa, podemos añadir más leche. El objetivo es que quede densa pero ni grumosa ni espesa. Creo que esta parte es la más difícil de explicar pero la más fácil de entender. 

    Salpimentaremos la bechamel añadiendo también nuez moscada que rallaremos mientras buscamos la textura ideal. 

    Si queréis un vídeo explicativo de la bechamel, pinchad en el siguiente enlace:
https://youtu.be/nAe3O-y3NiY?si=Mm41Bm8GNRd8G9lP

    Una vez tengamos tanto el bacalao como la bechamel en su punto, emplataremos a ser posible en cazuela de barro, poniendo un fondo con el bacalao con patatas y por encima cubriremos con la bechamel, espolvoreando (vaya terminología que tengo que usar para esta receta) queso rallado por encima. Meteremos en el horno y gratinaremos de 3 a 5 minutos para que no se queme el queso demasiado. 

    Y ya está. Reconozco que este plato es un poco más difícil de lo normal, pero asusta más al leerlo que al hacerlo. Y sobre todo, merece la pena porque está buenísimo. Animaros a hacerlo que no os arrepentiréis. El plato. Y lo otro.

*Que no se os olvide fregar todo lo utilizado que seguro que la cocina está hecha un asco. 
También te puede interesar:

Lomos de bacalao con acelgas

Andrajos de Úbeda