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martes, 21 de mayo de 2013

Alcauciles ubetenses

      Esta receta de alcauciles es la primera que publico como aperitivo. Tapa muy típica en Úbeda y su comarca, es un plato de temporada con un ingrediente que tiene más nombres que las partes íntimas. Alcauciles, "alcalciles", "arcanciles", "alcachofas pinchosas", y toda forma parecida de vocalizar el nombre de este manjar valen para denominarlo. 

Dificultad: Muy fácil
Tiempo de elaboración: 20-30 minutos. 
Ingredientes: - Alcauciles
                    - Aceite de oliva vírgen, sal, pimienta negra molida y vinagre. 

     Una de las cosas más importantes a la hora de hacer los alcauciles es el lavarlos bien, uno por uno, y debajo del grifo para eliminar los posibles bichos, purgón o lo que sea, pues el alcaucil es una planta silvestre. 
     Cuando los hayamos lavado bien los coceremos con agua, sal y un chorreón de aceite.
     La otra cosa y lo más importante de todo es el tiempo de cocción. Aquí no voy a decir tiempo exacto pues depende del propio alcaucil o de la misma cocina que utilicemos, porque precisamente eso no lo será. Pero tranquilos amables lectores, que os diré la forma para que los cozamos el tiempo justo: 
          Cociendo a un fuego medio alto, más o menos, a partir del minuto 15, iremos cogiendo con una cuchara un alcaucil al azar y, sin quemarnos, lo cogeremos de la última hoja (llamada penca). En el momento en el que esta "penca" o "mujer de honorable reputación más que dudosa" se desprenda del cuerpo del alcaucil, éste ya estará suficientemente cocido. (Por eso pienso que se llama así a la hoja del alcaucil). 
      Una vez cocidos, los escurriremos reservando el caldo, rectificaremos de sal, añadiremos la pimienta negra molida, un chorreón más que generoso de vinagre y otro chorreón de aceite, vertiendo finalmente el caldo de cocción hasta cubrirlos para que no se sequen. 
      Dejar enfriar, en el frigorífico, y cuando no estén calientes, y ya que abrimos el frigorífico para comprobarlo, cogeremos también una cerveza y a disfrutar de los alcauciles. Os aseguro que son como las pipas, y una vez que empiezas no puedes parar. Recomiendo comerlos impregnándolos en el caldo, cada penca y el corazón, aunque se puede hacer la técnica de mi concuñado Miguel Ángel García, que vierte el caldo en un vaso y se lo bebe. A él dedico esta receta por cómo me los celebra. 
     Buen provecho.
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