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domingo, 24 de noviembre de 2024

Lubina al horno con salsa marinera

 


    Aquí os presento un manjar de pescado al horno, con la variedad de ponerle verduras, y una salsa marinera que le da una jugosidad y un sabor, como para gastar una barra de pan en la salsa sobrante. 

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 45 minutos. 
Ingredientes: (no pongo número de comensales porque puede ser que una lubina se la coma una persona o la puedan compartir. Depende del tamaño del pescado y del tapeo que se haga antes durante la "ligá"). Voy a poner los ingredientes que usé cuando hice las lubinas de la foto, con las que comimos mi mujer, mis dos hijos, y yo. 

- 2 lubinas
- 1 cebolla grande
- 2 pimientos verdes
- 1 pimiento rojo
- 3 tomates
- 4 guindillas amarillas de las que no pican
- 1 cayena muy pequeña o media de una de su tamaño normal.
- 3 dientes de ajo
- 1/2 pastilla de caldo de pescado
- 1 vaso de vino blanco
- AOVE, sal, pimienta y perejil. 
 
     Lo primero que haremos será comprar las lubinas. Lo suyo es que nuestro pescadero de cabecera nos las prepare, quitándoles las cabezas (a lo mejor, por eso es de cabecera) y abriéndolas por la mitad. Así ya las tendremos preparadas y tardaremos menos en realizar la comida. 

    En una bandeja de horno vamos a poner todas las verduras y las patatas cortadas en rodajas, como se ve en la foto. Ponemos las lubinas en medio y salpimentamos un poco. 

    Ahora vamos a hacer la marinera, que se hace de la siguiente manera:

    Se viste uno con una camiseta de rayas horizontales azules y blancas, y un pantalón corto por las rodillas azul marino. Se pone una peluc... espera, espera, que me estoy equivocando. Ésa es otra forma de hacer la marinera. 

   En una sartén, echamos un culo de AOVE, media cebolla de tamaño normal que sofreiremos con una cayena muy pequeña. Cuando esté dorada, añadimos 1 pimiento verde, medio pimiento rojo y 1 ó 2 tomates, en función del tamaño, todo esto troceado. Cuando esté sofrito, lo pasamos por la batidora.

    En el mortero vamos a machacar 3 dientes de ajo, perejil, un poco de sal y media pastilla de avecrem de pescado. Le añadimos un vaso de vino blanco, ligamos bien, y añadimos a la sartén con el sofrito triturado, ligando todo y dejando que reduzca a fuego lento hasta que se quede con consistencia de salsa más bien líquida, pero que no sea sopa.  (Vaya tute de ligar que nos estamos dando hoy, ¿eh?). 

    Con una cuchara vamos poniendo la salsa marinera por encima de la lubina y las verduras. 

    Metemos en el horno a 180º durante unos 20 - 25 minutos. 

    Y ya está. Una forma sabrosísima de comer pescado, muy fácil de comer hasta para los niños, pues al quitar la raspa central al servir, ya no te encontrarás más raspas. 

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viernes, 24 de noviembre de 2023

Macarrones amarillos en caldo

 


    El nombre de esta receta es de mi hija Carmela, y la receta en sí es una mezcla de lo que me explicó mi suegra Rosarito y lo que pude improvisar en la cocina una vez que fui a hacer esta forma de cocinar pasta después de ver durante tantas veces cómo mis hijos devoraban los platos en casa de su abuelita. Y como encima me recuerda a unos lazos de pasta que se hacía mi abuela Lola en un cazo de los rojos por fuera y con el interior en azul claro de toda la vida, unos simples macarrones pasan a formar parte de las recetas tradicionales de la familia transmitidas de generación en generación para que nunca se pierdan. Como Esperanza, la amiga de mi amigo Juan, que es la última que se pierde. 

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 40 minutos
Ingredientes para 2 personas:

- 1/2 cebolla pequeña
- 1 pimiento verde
- 1/2 pimiento rojo
- 2 tomates
- 2 dientes de ajo
- 3 ruedas de pescada o merluza
- 200 gr de macarrones
- 1 vaso pequeño de vino blanco
- 1/2 pastilla de caldo de pescado
- AOVE, 1 pellizco de azafrán, 5 ó 6 hojas de hierbabuena, 1 cucharadita de pimentón dulce, comino, jengibre, cúrcuma y sal. 

    Podemos comenzar poniendo a hervir en un cazo el agua con un poco de sal y aceite para cocer los macarrones. Para algunos sonará a perogrullo, pero para mí es muy importante que se cuezan durante diez minutos justos. Porque hay quien los deja más tiempo y pasan a ser macarrones de algunos restaurantes o de rancho militar, y no es lo mismo. (Perogrullo piensa lo mismo). 

    Lo que sí vamos a hacer en esta ocasión es aprovechar que cocemos los macarrones para poner con ellos las ruedas de pescado, para que se cuezan a la vez. Y una vez cocido todo, y escurrida el agua, cogemos las ruedas de pescado, les quitamos la raspa central y reservamos. 

    Mientras tanto, en una cacerola ancha vamos a freír con un culo de aceite los dientes de ajo y los reservamos en el mortero donde haremos el machacado, y en ese aceite vamos a preparar el sofrito echando primero la cebolla, luego los pimientos y posteriormente los tomates, pasándolo todo por la batidora. 

    En el mortero, junto a los ajos, vamos a poner la hierbabuena, el azafrán, la pastilla de pescado y un poco de sal. Machacamos bien, ligamos con el vino y añadimos a la cacerola todo junto. (Es muy importante para los lectores del blog de las tierras de Jaén, que ligar con el vino no significa echarse el vino al cuerpo mientras cocinamos). 

    Añadimos dos vasos grandes de agua, un poco de pimentón, jengibre y cúrcuma. Y cuando coja un poco de consistencia el caldo, pero antes de que reduzca, añadimos los macarrones y el pescado, removemos bien, y retiramos del fuego. 

    Y ya está. Plato mucho más sencillo de lo que parece. Y sobre todo, que les encanta a mis hijos, que son los críticos más fiables a la hora de valorar un plato. Ya quisiera ver a muchas estrellas Michelín enfrentarse a ellos. Jeje. 

*Si le añades unas gambillas peladas cuando has echado el sofrito triturado y antes de añadir el contenido del mortero para que se frían un poco en ese sofrito, ya no te cuento este plato recuento que vaya que si se acaba con pan y pimiento. 


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Wok de pollo con verduras

miércoles, 24 de mayo de 2023

Wok de pollo con verduras

 

    
    Siguiendo con las recetas fáciles, rápidas e improvisadas de fin de mes, aprovechando los recursos que nos quedan, siguen saliendo recetas buenísimas por las que no esperaremos a que acabe otro mes, y las haremos mucho antes por lo rica que ha salido. 

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 45 minutos.
Ingredientes para 2 personas:

- 1/2 cebolla
- 3 filetes de pechuga de pollo
- 1/2 calabacín
- 2 zanahorias 
- 1 pimiento verde-
- 1/2 pimiento rojo que no sea muy grande
- 2 paquetes de noodles (yo los compré marca DIA)
- salsa de soja
- 2 vasos de agua
- AOVE, sal, pimienta negra molida, jengibre molido, comino y curry. 

    Vamos a comenzar cortando en juliana las verduras y el pollo. Aunque el término "juliana" ya lo he explicado en otras recetas, para los que se inician en este mundo, es cortar en tiras lo más fino posible y con una longitud de unos 4-5 cm. 

    En una sartén grande, ponemos un chorreón de aceite de oliva virgen extra, y vamos salteando la cebolla, luego el pollo, al que le añadimos un poco de sal, pimienta negra molida y jengibre. Posteriormente añadimos los pimientos, el calabacín y las zanahorias. Le ponemos un poco de comino molido y curry y seguimos salteando. 

    Cuando la verdura comienza a estar hecha, vamos a añadir la soja y el agua, y dejamos que reduzca. 

    Mientras tanto, vamos a cocer en una cacerola aparte los noodles, que suelen hacerse poniendo agua a hervir y una vez que hierva, añadimos los noodles, y con el fuego apagado, los dejamos en la cacerola tapados unos 4 minutos. En esta ocasión no vamos a añadir los sobres de sabor que suelen traer, porque bastante sabor le aportaremos nosotros una vez los añadamos en la sartén. 

    Pasados esos 4 minutos, escurrimos, añadimos a la sartén y mezclamos bien. 

    Y ya está. Recetón facilísimo que gusta a todos y que son de las recetas que puedes dejar hechas de un día para otro. 

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martes, 24 de enero de 2023

Sopa de la tita Lolina


    Lo mismo me regaña mi hermana Lolina por ponerle su nombre a esta sopa, porque no quiera la fama, o porque no se parezca a la que ella hace cuando cenamos todos los primos y hermanos juntos en verano. 

    Pero como es a la única sopa a la que le echo la calabaza y luego la trituro, y eso lo aprendí de su sopa, pues aquí tenéis esta sopa de la tita Lolina que lo que sí os aseguro es que está buenísima. Pues me he puesto a escribir esta receta nada más hacerla mientras se la cenaban mis hijos, y antes de terminar este encabezado, me he dado cuenta de que han repetido tres veces y los padres nos hemos quedado sin cena. 

Dificultad: muy fácil
Tiempo de elaboración: 1 hora y media 
Ingredientes:

- 1 hueso de jamón (también valen los recortes de corteza del jamón)
- 1 tomate
- 1 pimiento verde
- 1/2 cebolla
- 1 trozo de calabaza (200 gr aproximadamente)
- 2 huevos
- 1 pastilla de caldo de carne
- 100 gr de pasta (conchas, caracolas, o lo que queramos). 
- 1 puñado pequeño de sal (o 2 pellizcos grandes). 
- 2 ó 3 litros de agua. 

    Como sopa que es, la dificultad en su elaboración es nula. Ponemos todos los ingredientes en la olla menos los huevos y la pasta, y lo dejamos hervir una hora más o menos para que el caldo coja el sabor. 

    Posteriormente retiramos todo menos la calabaza, el tomate y la cebolla, y lo batimos todo muy bien para que no queden ni una pizca de pizcas. Le estrellamos los huevos rompiendo las yemas antes de que caigan al agua, y añadimos la pasta que queramos. Yo esta vez lo he hecho con caracolas para que fuese un poco distinto y parece que le van genial, aunque ya he dicho que no la he podido ni catar. Vaya hombre, he intentado no mencionar el mundial de fútbol de 2022 en el que nos hayamos inmersos, pero ha tenido que salir a colación. Vaya hombre. Colación. Lo único que no hicieron nuestros futbolistas españoles en la tanda de penaltis. 

    Y ya está. Sopica más rica que todo que sienta siempre bien. Pero si encima la haces un día de viento y lluvia como hace hoy, pues ya ni te cuento. 

* Como a todas las sopas, le puedes añadir un poco del vinagre de los botes de guindillas en vinagre como hace mi hija siempre, o las propias guindillas picadas con las tijeras como hago yo. 

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lunes, 24 de febrero de 2020

Carrillada al vino tinto


       Este plato que presento hoy es ideal para realizar cuando tengas invitados a comer, ya sea en poca o gran cantidad. Los invitados, me refiero. Bueno, y el plato también. A eso le añadimos que es uno de las mejores recetas en cuanto la relación dificultad - éxito asegurado. 



Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 2 horas (en función del número que hagamos claro. Este tiempo es para hacer 30 carrilladas).
Ingredientes: (para una media de unas 10 carrilladas)
- 10 carrilladas (obvio)
- 1 cebolla grande
- 2 pimientos verdes
- 1 manojo de zanahorias
- 4 tomates
- 3/4 a 1 litro de vino tinto
- 1 litro de caldo casero 
- AOVE, sal, harina y tomillo

      2 anotaciones: Si vamos a hacer el caldo casero sería interesante hacerlo antes para que tenga más sabor, pero un litro de tetra brik de caldo casero va muy bien, merece la pena y nos ahorramos tiempo y esfuerzo por un precio que no podemos tener en cuenta. Y segunda cosa. Me he dado cuenta al escribir de forma tan técnica y precisa la cantidad de zanahorias que hacen falta, que el término "manojo" es una cantidad a ojo de los que nos cabe en la mano. Lo usaré más veces a partir de ahora. 

     Comenzaremos salpimentando las carrilladas, las pasamos por harina y las sellamos en AOVE muy caliente para que luego aguanten la cocción sin deshacerse. Una vez selladas las vamos reservando. 

     Ese mismo aceite es el que vamos a utilizar para ponerlo en la olla exprés e ir sofriendo por este orden y todo muy picado, la cebolla, los pimientos verdes y los tomates. Una vez esté todo bien sofrito vamos a añadir las zanahorias, que pelaremos, y la mitad pondremos enteras y la otra mitad cortada a rodajas como las que figuran en la foto, añadiendo un poco de tomillo y/o romero que le dará un buen aroma al plato. Si estas hierbas las ponemos enteras, luego las podemos retirar, si las tenemos en especias de bote, luego se triturarán cuando hagamos la salsa. 

    Casi a continuación de añadir las zanahorias, vamos a añadir las carrilladas y el vino tinto y el caldo casero casi a partes iguales y añadimos un puñado de sal (unos 3 pellizcos). El objetivo es que las carrilladas queden completamente sumergidas en el caldo pero no hace falta que necesiten bombonas de oxígeno para buceo a grandes profundidades. O sea, que el caldo cubra por completo las carrilladas pero que no haya excesivo caldo, pues luego para reducirlo habría que retirar bastante. 

    Ponemos en el fuego y cuando la olla pite, dejaremos 20 minutos. 

    Una vez pasado este tiempo, despresurizamos la olla, y con ayuda de una espumadera, retiraremos con cuidado las carrilladas y las rodajas de zanahoria y las vamos reservando en una fuente grande (si váis a comerlas ya, podéis irlas dejando en la fuente donde las váis a servir). Retiramos una jarra del caldo porque siempre hay tiempo de añadirlo si se nos quedara muy espesa la salsa. Batimos directamente en la olla el resto de caldo que hemos dejado con las zanahorias enteras, añadimos las carrilladas y las zanahorias y dejamos a fuego lento para que se reduzca la salsa lo que queramos. Yo recomiendo que quede un poco trabada para poder mojar buenos "sopetillones" de pan en ella. 

     Y ya está. Un platazo que gusta a grandes y chicos, y a chicos grandes o grandes chicos como mi sobrina Carmen, que es chica pero está muy grande, aunque ella se cree grande, y es una gran chica, y a la que dedico esta receta porque la primera vez que la hice, las devoró con su amigo fruición. 
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jueves, 24 de enero de 2019

Bacalao con tomate


    El bacalao con tomate es una receta más que típica y que se hace de mil formas y riquísimas por todas partes. Pero lo que yo os presento en esta receta es una forma facilísima y rápida de hacerlo para una tarde de prisa, entre actividades extraescolares, duchas, cenas e incluso hasta una hoguera de San Antón. Quedaros con la forma de hacerlo porque como lo hagáis, lo único que va a quedar en la mesa es la forma del plato.

Dificultad: muy fácil
Tiempo de elaboración: 30-40 minutos
Ingredientes:

- 4 dientes de ajo
- 1/2 cebolla
- 2 pimientos
- 2 tomates
- 4 lomos de bacalao (250 gr)
- 1 bote de tomate frito casero
- 2 patatas medianas
- 1 vaso de agua grande
- AOVE, sal, pimienta negra molida

    Lo primero que haremos será poner aceite a calentar en una sartén para freír las patatas que pelaremos, lavaremos y cortaremos a ruedas de medio centímetro de grosor. Cuando estén doradas y antes de que se empiecen a pasar, retiramos y reservamos en una servilleta de papel. Yo recomiendo poner un plato debajo de la servilleta, porque con el aceite la servilleta acaba rompiéndose y las patatas en el suelo, como a un lector del blog que sigue los pasos al dedillo y en fin. Que como no lo digas todo puede pasar cualquier cosa. 

    Mientras tanto pelamos y laminamos los ajos y los vamos sofriendo en la cacerola. Cuando estén dorados, vamos a sellar los lomos de bacalao previamente salpimentados y los retiramos de la cacerola. Una vez retiramos los lomos, añadimos primero la cebolla picada hasta que se dore, y luego los pimientos y los tomates muy picados para que se vayan sofriendo. 

    Cuando el sofrito lo veamos hecho, añadimos el bote de tomate frito casero, un vaso de agua y rectificamos de sal. Removemos y se quedará bastante caldoso. En este momento añadimos las patatas y encima de ellas pondremos los lomos de bacalao con la piel hacia abajo. Si no quedan cubiertos por el tomate no pasa nada. Con una cuchara los bañamos para que se les quede salsa de tomate por encima y tapamos la cacerola, pues con el vapor que se genera se van a terminar de cocinar y no se remueven para que no se deshagan. Sí podemos coger la cacerola por las asas y así no nos quemamos. Y de paso podemos mover la cacerola en movimientos circulares como cuando hacemos un pil-pil, para que no se pegue nada y se repartan bien los ingredientes. 

    Como mucho debe cocer diez minutos y a fuego lento. Si se queda demasiado seco es preferible incluso cortar antes el fuego. 

     Y ya está. Con el calor va a perder algo más de caldo que como lo vemos en ese momento, pero ése es el objetivo para que se quede todo más trabado, sobre todo si la comida la hacemos de un día para otro. 

* Esto sí que es una operación triunfo asegurado, y no otras que yo me sé. Puedes añadir unos guisantes al poner el tomate frito casero, que le van muy bien. 

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sábado, 24 de noviembre de 2018

Mejillones en salsa picante (con Thermomix o no)

     De mi periplo "Conoce tu país con la enfermería española", uno de mis destinos en los que tuve el placer de repetir fue la buena tierra de Ponferrada, donde conocí el botillo, el cocido maragato, la cecina, y de casualidad, unos mejillones en salsa picante que ponían en un bar cuyo nombre no recuerdo, pero que estaba en la parte alta de la ciudad, era chulísimo, me encantaba, y al que seguro que volveré, si sigue abierto, pues estamos hablando de los años 1998 y 1999. O sea, del siglo pasado. A pesar del tiempo transcurrido, nunca he olvidado su sabor y aquí os traigo mi humilde reproducción de ese plato, que seguramente no lo hicieran así, pero a mí me recuerdan mucho y están buenísimos. 

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 30 minutos
Ingredientes:
- 1 kg de mejillones
- 1 cebolla mediana
- 1 diente de ajo
- 2 tomates
- 1 pimiento 
- 1 bote de tomate frito casero
- AOVE, sal, 1 cayena pequeña y 2 cucharadas pequeñas de aji argentino 


   Lo voy a explicar para hacerlo con Thermomix que hace que la salsa tenga una consistencia perfecta, aunque se puede hacer en sartén o cazuela siguiendo los mismos pasos y pasando la salsa por la batidora al final de todo. Bueno, antes de echar los mejillones que la podemos liar. 

   Comenzamos limpiando bien los mejillones y los ponemos en una olla tapada sin agua al fuego. En cuanto se abran y echen la espuma, cortamos y reservamos. 

   Mientras, vamos a poner en el vaso de la thermomix o en la sartén 30 gr de AOVE (aceite de oliva vírgen extra), 70 gr de cebolla y 1 diente de ajo durante 3 minutos a 120º posición 3. 

   Añadimos el aji, la cayena (si no los queremos tan picantes podemos no echar la cayena que con el aji argentino ya vamos a tener suficiente picor, más los dos tomates y el pimiento durante 5 minutos a 120º en la posición 2. 

   Añadimos el caldo que hayan soltado los mejillones bastante borracho (perdón, quería decir colado), el bote de tomate frito casero y un pellizco de sal durante 5 minutos a 120º en la posición 2 y sin la tapa de plástico para que se evapore. 

    Una vez finalizado el proceso lo ponemos 15 segundos en posición progresiva de 3 a 8 para que se bata bien (aquí sí ponemos otra vez la tapa de plástico a no ser que queramos darle a los azulejos de la cocina un aire más vanguardista). 

    Quitamos una valva a los mejillones y los vamos colocando en una fuente donde le pondremos por encima la salsa que acabamos de realizar. 

    Y ya está. Aperitivo riquísimo que marida muy bien con cerveza bien fría y una mejor compañía. Yo no sé bailar salsa, pero estos mejillones en salsa me hacen hasta hacer un zapateado bueno de lo ricos que están. 

*que no se te olvide tener pan a mano, que la fuente se queda para no tener ni que fregarla. 
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miércoles, 24 de enero de 2018

Berenjenas rellenas



Una comida que nos gusta mucho comer en el campo a los Navarrete Orzáez, son estas berenjenas rellenas, que vienen muy bien para que coma toda la familia (niños incluidos como en Marina D´OR), y para gastar tan suculento alimento de la huerta andaluza que nos suministra a espuertas nuestro querido cuñado. (Nunca entenderé por qué a una espuerta le pusieron ese nombre, cuando puede hacer muchísimas funciones menos la de puerta).
Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 1 hora como mucho (o sea, que si es mucha cantidad, como mucho y suelo tardar una hora).
Ingredientes para 4 personas:
-          4 berenjenas
-          ½ cebolla o cebolleta
-          250 gr de carne picada
-          2 pimientos verdes
-          2 tomates
-          ½ tetra brik pequeño de tomate frito
-          1 cucharada de mostaza
-          AOVE, sal, pimienta negra molida
-          Queso rallado

Para la bechamel:
-          1 cucharada de margarina
-          2 cucharadas de harina
-          ½ litro de leche
-          Una pizca de sal y nuez moscada

Vamos a comenzar vaciando las berenjenas. Para ello las lavaremos, las cortaremos por la mitad por su zona más longitudinal, y ayudándonos de un cuchillo iremos metiéndolo rodeando todo su borde interno sin atravesar la piel de la berenjena. Hacemos un corte del contenido interno por la mitad para que nos cueste menos trabajo sacar la “carne” de la berenjena, y una vez lo hayamos hecho, con la ayuda de una cuchara, rasparemos el interior de la berenjena para apurar al máximo y dejar sólo la piel.

Este proceso es el más tedioso de la receta, pero conforme lo vamos haciendo, vamos cogiendo práctica y nos costará menos. Por cierto, que al escribir el adjetivo “tedioso” he descubierto el motivo de por qué todos los osos de peluche se llaman “Teddy”.

Una vez vaciadas las berenjenas vamos a picar muy bien el contenido extraído y lo reservamos.

En una sartén vamos a poner un culo de AOVE, donde sofreiremos por este orden, y añadiendo unos a otros y muy picados, la cebolleta, la carne picada, las berenjenas picadas, el pimiento verde y el tomate, añadiendo sal y pimienta negra molida al gusto. Tras unos diez minutos donde todo se ha sofrito, añadimos la mostaza y el tomate frito. Removemos y rectificamos de sal.

Con una cuchara vamos poniendo este mejunje en el interior de las carcasas de las berenjenas sin preocuparnos de que sobresalga de las mismas.

Ya sólo nos queda poner encima la bechamel y añadir queso rallado por encima y meter en el horno hasta que la parte superior se dora. Hasta que la parte superior se dora. Hasta que la parte superior se dora. Perdón. Es que es escribir “Dora” y automáticamente me empiezo a repetir de forma incansable.

Para realizar la bechamel pondremos en un cazo una cucharada de margarina, y cuando se deshaga, pondremos la harina y removeremos enérgicamente con una barilla, añadiendo posteriormente la leche, una pizca de sal y de nuez moscada, y no dejaremos de remover para que no se hagan grumos. Una vez que espese la bechamel lo suficiente, verteremos sobre toda la superficie de la bandeja cubriéndola por completo.

Y ya está. Unas berenjenas rellenas que gustan tanto que hasta mis hijos y sobrinos de hasta 3 años la devoran hasta el punto de que tenemos que estar pendientes de que no se coman la piel y el plato cuando comienzan a apurar el plato, porque lo llevan a la versión literal de la expresión.

*Vale de comida y de cena. Yo particularmente la recomiendo de segundo plato para comer, poniendo de primero un rico Gazpacho andaluz, teniendo ese día una gran comida de dos platos, muy sana, y más mediterránea imposible.
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