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martes, 24 de enero de 2023

Sopa de la tita Lolina


    Lo mismo me regaña mi hermana Lolina por ponerle su nombre a esta sopa, porque no quiera la fama, o porque no se parezca a la que ella hace cuando cenamos todos los primos y hermanos juntos en verano. 

    Pero como es a la única sopa a la que le echo la calabaza y luego la trituro, y eso lo aprendí de su sopa, pues aquí tenéis esta sopa de la tita Lolina que lo que sí os aseguro es que está buenísima. Pues me he puesto a escribir esta receta nada más hacerla mientras se la cenaban mis hijos, y antes de terminar este encabezado, me he dado cuenta de que han repetido tres veces y los padres nos hemos quedado sin cena. 

Dificultad: muy fácil
Tiempo de elaboración: 1 hora y media 
Ingredientes:

- 1 hueso de jamón (también valen los recortes de corteza del jamón)
- 1 tomate
- 1 pimiento verde
- 1/2 cebolla
- 1 trozo de calabaza (200 gr aproximadamente)
- 2 huevos
- 1 pastilla de caldo de carne
- 100 gr de pasta (conchas, caracolas, o lo que queramos). 
- 1 puñado pequeño de sal (o 2 pellizcos grandes). 
- 2 ó 3 litros de agua. 

    Como sopa que es, la dificultad en su elaboración es nula. Ponemos todos los ingredientes en la olla menos los huevos y la pasta, y lo dejamos hervir una hora más o menos para que el caldo coja el sabor. 

    Posteriormente retiramos todo menos la calabaza, el tomate y la cebolla, y lo batimos todo muy bien para que no queden ni una pizca de pizcas. Le estrellamos los huevos rompiendo las yemas antes de que caigan al agua, y añadimos la pasta que queramos. Yo esta vez lo he hecho con caracolas para que fuese un poco distinto y parece que le van genial, aunque ya he dicho que no la he podido ni catar. Vaya hombre, he intentado no mencionar el mundial de fútbol de 2022 en el que nos hayamos inmersos, pero ha tenido que salir a colación. Vaya hombre. Colación. Lo único que no hicieron nuestros futbolistas españoles en la tanda de penaltis. 

    Y ya está. Sopica más rica que todo que sienta siempre bien. Pero si encima la haces un día de viento y lluvia como hace hoy, pues ya ni te cuento. 

* Como a todas las sopas, le puedes añadir un poco del vinagre de los botes de guindillas en vinagre como hace mi hija siempre, o las propias guindillas picadas con las tijeras como hago yo. 

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jueves, 24 de octubre de 2019

Huevo escalfado


       Esto más que una receta es una elaboración. Para mi gusto, la mejor elaboración que puede tener un simple huevo, y que me perdonen los huevos fritos con patatas de los viernes que son mi perdición. Ahora con tanta moda de cocina y técnicas culinarias se ha puesto un poco de moda aunque sea con un nombre bastante cursi: "huevo poché". Pero que sepáis que de toda la vida ha sido un huevo escalfado. Nombre con autoridad, como bien merece una de las mejores cenas que te puedes tomar si tienes una barra de pan al lado. 

Dificultad: Muy fácil
Tiempo de elaboración: 5 minutos
Ingredientes:
- 1 huevo
- Agua, sal, AOVE y vinagre de vino blanco.

    Os voy a explicar la forma tradicional de hacerlos en mi casa, por lo que no voy a tener en cuenta el tema de ponerlos envueltos en papel Film, pues al film y al cabo, creo que cogen menos sabor y es un empegunte extra para hacerlo bonito. 

     Ponemos agua a hervir en un "zucezo" o "cazo" con un chorreón de vinagre, y justo cuando rompe a hervir, echamos el huevo como si lo fuésemos a freír, pero en el agua. O sea, sin cáscara y procurando que no se rompa la yema. Cuando veamos que el huevo tiene la consistencia del de la foto (uno o dos minutos como mucho), lo sacaremos con una espumadera procurando que no se rompa y lo ponemos en el plato. Añadimos una pizca de sal, un chorreón de AOVE (si es de cosecha temprana ya se te saltarán las lágrimas) y podemos añadir muy poco vinagre para que repunte un poco más, pero esto último ya es al gusto del consumidor. 

     Y ya está. Lo dicho. Con una buena barra de pan te sobran hasta los cubiertos, pues a base de "sopetillones" te lo puedes comer entero rebañando el plato hasta borrarle el dibujo del fondo. 

*Esta modalidad la puedes disfrutar así tal cual o aprovechar la técnica para cualquier plato que realices en el que termines coronándolo con un huevo frito o a la plancha, poniendo en su lugar al Gran Olvidado: "El Huevo Escalfado".
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jueves, 24 de mayo de 2018

Filetes rusos


     Tenía muchas ganas de publicar esta receta en el blog desde hace mucho tiempo, pero por unas cosas u otras, las verdad es que se ha ido retrasando. Lo bueno, es que coincide con el mes de mayo, mes de mi madre que es la que me hizo conocer esta suculenta cena, que cuando ahora se la comen mis dos hijos con fruición, por muchos que haga, no hay para más que para ellos tres. 

Dificultad: Muy fácil
Tiempo de elaboración: 20 minutos
Ingredientes:

- 1/2 kg de carne picada de cerdo
- 2 dientes de ajo
- 3 ramitas de perejil
- 1/2 vaso pequeño de vino blanco
- 2 huevos batidos. 
- un pellizco de azafrán en hebra, sal y pan rallado. 



Lo primero y único que haremos será realizar la masa, mezclando bien todos los ingredientes. La cantidad de pan rallado será la justa para poder llegar a coger la masa con las manos e ir realizando los filetes, haciendo primero una bola en nuestra mano y luego aplastarlas sobre una superficie dura y que luego nos permita cogerlos con una paleta. Cuanto menos pan rallado lleven, más jugosos estarán. 


    Una vez los tengamos hechos, los freiremos en abundante AOVE y dejaremos escurrir en una servilleta de papel para que pierdan el exceso de aceite. 

    Y ya está. Cena riquísima que se tarda nada y menos, que me ha solucionado alguna que otra noche que no sabía qué hacer, y que teniendo una bola de carne picada congelada, lo haces en un periquete y tus hijos te comerán a besos.

*Sirva esta receta como homenaje a las más de 4000 visitas que este blog ha recibido desde Rusia. Y ya que hablamos de Rusia, ahora entiendo por qué no llegaba a entender bien al tendero de mi calle, Cirilo, que ya está jubilado. Yo creía que era porque hablaba rápido, pero sabiendo su nombre, ahora creo que es que me hablaba en "cirílico". 
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sábado, 24 de marzo de 2018

Torrijas


    Cómo no íbamos a tener una receta en el blog de torrijas, y cómo no las íbamos a publicar para Semana Santa. Para mí es una gran satisfacción preparar para papá (político) y los tataratataratatarabuelos y para tantos de tantos que van para pasar unos días de procesiones, familia y ciudad de Semana Santa. 

Dificultad: Muy fácil (mucho más fácil que la aliteración de arriba).
Tiempo de elaboración: 45 minutos
Ingredientes: 
- 10 rebanadas de pan
1 litro de leche
- 1/2 cáscara de limón
- 1/2 cáscara de naranja
- 1 palo de canela en rama
- 1 cucharada pequeña de azúcar avainillada ó una vaina de vainilla
- 1 chorreón generoso de Vermut
- 3 huevos
- Miel
- un bol con azúcar y canela en polvo en proporción 3:1
- Aceite de oliva vírgen para freír

Ponemos la leche a calentar con el palo de canela, las cáscaras de limón y naranja, la cucharada de azúcar avainillada, un chorreón de miel y un chorreón bastante generoso de vermut o vino dulce de Málaga y quitamos del fuego antes de que hierva, tapándola y dejándola atemperar sin enfriar en el frigo para que coja bien los aromas y sabores la leche. 

Una vez que la leche no queme, la vamos a ir echando en un plato hondo donde iremos bañando las rebanadas de pan para que se empapen bien. Antes de bañarlas habremos comprobado que el pan lleva al menos 2 horas sin comer y las sacaremos del baño de leche antes de que se les arruguen los dedos de las manos, y las vamos dejando en una fuente aparte. Lo digo porque como es receta típica y heredada de nuestros antepasados, es muy importante no olvidar sus sabios consejos. 

Batimos los huevos y ponemos una sartén al fuego con abundante aceite. Cuando el aceite esté caliente, pasamos las rebanadas de pan por el huevo batido y acto seguido las freímos, dejándolas sobre papel de cocina para que no se queden aceitosas una vez que las veamos bastante doradas. 

Y cuando se enfríen un poco las vamos a pasar por una fuente pequeña o bandeja de corcho donde a veces te sirven los productos de carne o verduras en supermercados y plazas de abastos, donde habremos puesto el azúcar y la canela en la proporción arriba indicada. Pasamos por las dos caras. 

Y ya está. Torrijas de Semana Santa que vienen muy bien para desayunar y coger fuerzas estos días de procesiones de estar todo el día en la calle, o para reponerse con un buen café después de comer. 

*Para las rebanadas de pan yo recomiendo que compréis las barras de pan rústico cortado que venden en los supermercados porque tienen las dimensiones y la textura perfecta para este dulce tan típico. 
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sábado, 24 de febrero de 2018

Lomo a la sal con salsa de tomate


      Como 24 de febrero que es, hoy toca receta que me recuerda a mi padre como cocinero, y como maestro. Pues él fue el que me enseñó a hacerlo como cocinero, y como maestro, cuando alguno se portaba mal en clase, le decía: "Hala, sal, y cuenta las hojas que se han caído de los árboles del patio y vuelves a decírmelo". Esta receta es una de las que siempre recomiendo a todos los que tenéis niños porque es muy fácil y rápida y sin apenas tener que hacer nada, y encima gusta mucho a todos. 

Dificultad: Muy fácil
Tiempo de elaboración: 45 minutos
Ingredientes para 4 personas:

- 1 pieza de cinta de lomo de un kg de peso aproximadamente
- 1 kg de sal gorda
- 1 kg de tomate triturado de lata
- 2 huevos
- 2 cucharadas de azúcar

     Como es una receta muy sencilla intentaré no enrollarme demasiado. En una fuente de cristal vamos a enterrar la cinta de lomo en sal gruesa, y meteremos en el horno durante 35 minutos a 190º. 

    Mientras dura este proceso, en una sartén echaremos un pelímetro de AOVE, la lata de tomate, rectificamos de sal y añadimos dos cucharadas de azúcar y dejamos que se vaya friendo poco a poco. Cuando esté caliente, le vamos a añadir los dos huevos estrellados y removemos para que se mezclen bien con el tomate. Una vez veamos que el tomate ha cambiado su consistencia a un poco más espesa y no está crudo, retiramos del fuego y reservamos. 

    Cuando el lomo haya pasado el tiempo de cocinado en el horno, lo sacaremos cual crisálida de su capullo de sal, le quitamos toda la sal que tenga adherida, y fileteamos. 

    Y ya está. Servimos el lomo acompañado del tomate y triunfo asegurado. 

*Cuando tiremos la sal a la basura debemos asegurarnos de que el cubo de la basura no esté cerca de ningún enchufe para que no caiga dentro, ya que por todos es sabido que la sal es muy mala para la tensión. 

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domingo, 17 de diciembre de 2017

Pasta fresca rellena con salsa (RAVIOLIS RELLENOS DE HIGADILLAS Y FRUTOS DEL BOSQUE EN SALSA DE ESPINACAS CON CHAMPIÑONES)


Debido a que el año pasado me regalaron la máquina para hacer pasta, se me ha abierto un grandioso horizonte en el mundo de la gastronomía como es el hacer uno mismo la pasta fresca que siempre compramos en los supermercados. Y lo mejor no es eso. Lo mejor es que ya que la hacemos nosotros, también podemos hacer el relleno que queramos y la salsa de acompañamiento que nos plazca. Y eso, aparte de la grandísima variedad de formas y texturas que tiene la pasta, hace que uno no se canse de probar cosas nuevas disfrutando de la cocina, pero sobretodo, de la comida y de los comensales saciados y agradecidos.
Esta receta que publico es la primera que hago doble. Comenzaré explicando cómo hago los raviolis y luego una de las dos modalidades tanto de pasta como de relleno, que podéis hacer de esta forma, conjugándola o como queráis. Esto es lo bueno de la pasta. La otra opción de relleno y salsa la publicaré más adelante, que si no, la receta es más larga que el Quijote, que no alta. Porque Don Quijote era bien alto.

FORMA DE HACER LA PASTA FRESCA

Dificultad: Difícil
Tiempo de elaboración: 1 hora y cuarto
Ingredientes para 4 personas:

-          250 gr de harina
-          2 huevos
-          Sal y agua.

Para realizar la masa, en un bol grande haremos un volcán como el de la foto, habiendo echado previamente un poco de sal a la harina, y añadiendo un poco de agua (muy poca que siempre hay tiempo de añadir más). Mezclamos todo bien y vamos trabajando la masa con las manos hasta que se hace una masa homogénea. La clave es añadir poca agua al principio y luego añadir un poco más hasta que se puede hacer una bola. Si vemos que se nos pega demasiado a las manos, añadimos un poco de harina y seguimos trabajando con ella hasta que pasa a ser una bola “calzonazos”, o sea, manejable y maleable de forma que podamos hacer con ella lo que queramos. Una vez conseguida esta textura, envolvemos la bola en papel Film y metemos en el frigorífico durante media hora. Esta es la única ventaja que va a tener la bola con respecto a un auténtico calzonazos.

Una vez pasado ese tiempo, en función del tipo de pasta que vayamos a hacer, lo iremos pasando por la máquina para darle la forma deseada. En el caso que nos ocupa esta vez, como vamos a hacer raviollis, una vez pasemos la masa por la máquina, pondremos las tortas sobre una superficie dura pero que no se pegue la masa, como una encimera de sillestone o sobre un mantel, y con un molde o un vaso en su defecto como me pasó a mí la última vez, haremos círculos que nos servirán de parte de arriba y de abajo, sellándoles los bordes y poniéndolos a cocer en agua hirviendo con sal y margarina, metiéndolos de uno en uno y sacándolos con una espumadera pasados 8 minutos.

RAVIOLIS RELLENOS DE HIGADILLAS Y FRUTOS DEL BOSQUE EN SALSA DE ESPINACAS CON CHAMPIÑONES

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes para 4 personas:

Para el relleno:
-          ½ cebolla pequeña
-          250 gr de higadillas de pollo
-          1 lata de tomate entero pelado
-          3 pimientos verdes
-       8 moras negras (cualquier fruto del bosque vale porque lo que conseguimos es una mezcla deliciosa)
-        50 gr de aceite, una pizca de sal e hierbas aromáticas (vale tomillo, orégano, romero,… o un poco de todo)

Os explico la receta para fuego convencional y para Thermomix por si la queréis hacer aquí y mientras hacéis la salsa en el fuego tradicional, aunque también se pueden hacer relleno y salsa simultáneamente si disponéis de fuegos y espacio suficiente.

En el vaso (sartén) picamos la cebolla 10 segundos a velocidad 5-6 (45 segundos a mano sobre tabla de madera y con cuchillo en condiciones), añadimos el aceite y ponemos 5 minutos a 120º a velocidad 2 (5 minutos a fuego fuerte en la sartén).

A continuación, añadimos las higadillas de pollo para que se sofrían durante 8 minutos a 120º a velocidad 2 (10 minutos en la sartén). Ponemos los pimientos verdes y los tomates enteros pelados y resbalados (escurridos) otros 6 minutos más a misma velocidad y temperatura.

Y una vez hecho todo esto vamos a añadir las moras y batiremos durante 2 minutos pasando progresivamente desde la velocidad 4 hasta la 10, estando al menos 30 segundos de esos 2 minutos en la velocidad 10 (Pasamos todo el contenido de la sartén por la batidora hasta que quede un relleno fino y sin grumos).

Sobre las bases de pasta pondremos media cucharada de café (repito que me refiero al modelo de cuchara y no a tener que hacer café a estas horas), y taparemos con otro círculo de pasta, uniendo muy bien los bordes de ambas para que no se abran en el momento de la cocción.

Para la salsa:
-          La otra ½ cebolla
-          200 gr de champiñones
-          1 paquete de jamón serrano a cuadraditos
-          200 gr de espinacas
-          100 gr de almendras fritas peladas y saladas
-          1 tetra brik pequeño de nata líquida para cocinar
-          500 ml de leche
-          8 quesitos
-          AOVE, sal y nuez moscada

Lo primero que haremos, antes incluso de empezar a preparar la masa de la pasta, es poner en un cazo las espinacas a cocer, para tenerlas 10 minutos hirviendo, escurrirlas y reservarlas. (Ahora nos ponemos con la pasta y luego ya seguiremos con la salsa).

En una sartén grande vamos a poner un culo de AOVE y la cebolla muy picada o rallada, añadiendo a los 3 minutos más o menos, cuando la cebolla esté dorada, los champiñones laminados y los dados de jamón.
Posteriormente vamos a añadir las espinacas escurridas y removemos bien. "Nos arrepentimos de haberlo echado fuera". O sea, que "rectificamos de sal" (es que me hace mucha gracia esta expresión culinaria). Cuando las espinacas hayan soltado todo el agua, vamos a añadir los quesitos, la nata, la leche, y añadimos un poco de nuez moscada, y removemos muy bien para que se mezclen todos los ingredientes y los quesitos se vayan derritiendo. Mientras esto sucede, en un mortero vamos a poner las almendras y las vamos a machacar bien, aunque si quedan algunos trozos un poco grandes no pasa nada, porque luego durante la degustación del plato gusta encontrarse con alguno de ellos, como cuando vas por la calle Nueva después de haber estado todo el verano fuera y te encuentras con algún amigo.

Y ya está. Una vez cocidos los raviollis los añadimos a la salsa , mareamos un poco para que la pasta coja el sabor de la salsa, y servimos. ¡Vaya que si servimos! Para esto y para muchas cosas. Porque una vez que uno es capaz de hacer un plato propio de pasta enterico hecho por sí mismo, ya no hay miedo de nada. Os recomiendo probarlo.

*Podemos poner un cuenco de queso rallado opcional para el que quiera añadirle. Y no olvidéis de ver el enlace de la otra modalidad una vez que esté publicado. Cuando eso sea así, tendréis el enlace justo aquí debajo.
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miércoles, 24 de mayo de 2017

Pechugas Villaroy con patatas sostenidas (o sujetas)


  Esta receta evidentemente no es mía, aunque como la he hecho como yo creo que es sin mirar ninguna referencia y sólo apoyándome de los recuerdos que mi paladar dejó en mi cabeza cuando, sobretodo de niños, las comíamos cuando la familia celebraba algún evento, pues por eso y para que recuerde cómo las hice en ocasiones posteriores, la publico. Por eso no son las originales, pero también digo que más ricas no pueden estar. 

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes:
- 1 pechuga de pollo fileteada procurando que el carnicero no te la corte muy Jenny. O sea, lo más fina posible.
- 8 lonchas de jamón York (pongo 8 porque suelen salir unos 8 filetes en condiciones por pechuga de pollo). 
- 8 lonchas de queso (a mí me gusta con Gouda o Chédar porque le da más consistencia de sabor, aunque aquí os dejo elegir a vosotros). 

Para la Bechamel:
- 1 cucharada grande de margarina
- 2 cucharadas de harina
- 1/2 litro de leche
- Una pizca de sal, pimienta negra molida y nuez moscada. 

Para adolescentear, o empanar:
- 2 huevos
- Pan rallado. 

-Patatas y AOVE para freír las pechugas y las patatas.

En realidad la receta es muy fácil de realizar porque como requiere de cierta técnica para hacer los rollitos y empanarlos, por eso le he puesto la dificultad media. 

Lo primero que haremos va a ser la bechamel porque luego sólo se trata de ir montando los rollitos. En un cazo (o zucezo) vamos a poner la margarina y lo pondremos al fuego. Cuando se derrita añadimos la harina y rápidamente vamos a mezclar con una barilla metálica. En unos 10-15 segundos debemos añadir la leche y  no dejar de remover con la barilla a fuego lento para que no haga marineros inexpertos, o grumetes. A esta bechamel le vamos a añadir una pizca de sal y un poco de pimienta negra molida y nuez moscada. Debéis intentar buscar una textura que no sea líquida, más bien espesa pero que nos deje poder extenderla posteriormente sobre la pechuga. Para conseguir esa textura, las medidas van bastante exactas, pero siempre podemos corregirla añadiendo un poco de harina muy bien espolvoreada (pasada incluso por colador) para espesar, o un poco de leche para hacerla más líquida.

Una vez hecha la bechamel, lo siguiente que haremos será extender las pechugas sobre un papel de film transparente, echar una pizca muy pequeña de sal y poner sobre ella una loncha de jamón York Y otra de queso, intentando que queden dentro de la superficie de la pechuga (si le tenemos que hacer "un Rajoy" o recorte para conseguirlo, se lo hacemos). Sobre estas tres capas con una cuchara vamos a extender la bechamel.


Recomiendo que antes de hacer esto tengamos un bol preparado con los huevos batidos y una bandeja de corcho con  el pan rallado para pasar los rollitos por el huevo primero, y por el pan rallado segundo, para inmediatamente después, volver a depositarlo sobre el papel de film y luego, ayudándonos de ese papel, perfeccionaremos el rollito y apretaremos el papel por los extremos para que no se deshagan. Una vez hayamos hecho esta operación con todos los rollitos, los meteremos en el frigorífico y los tendremos un par de horas para que se enfríen y se asienten. Este momento también es muy bueno para congelarlos si no los vamos a consumir en el momento. 

Y ya está. Cuando los vayamos a comer sólo nos queda freírlos en abundante AOVE caliente, y los podemos acompañar con unas patata fritas sostenidas (esta tontería va dedicada a los amantes de la música que vean la foto de la receta).

*Esta receta es ideal si tenéis fiesta de niños a la vista y queréis tener algo que seguro que se lo comen y que no te quite tiempo el día del evento. 

lunes, 24 de abril de 2017

Bosque de coliflor rebozada

 
   Hoy es 24 de mes. Y por eso publico esta receta, que aunque es muy sencilla, me recuerda las cenas que disfrutaba en mi casa con mi padre, cuando hacía la coliflor de una de las tres formas que completan la trilogía de la coliflor en mi casa: la ensalada de coliflor con pimentón y ajos ( http://laencimeraroja.blogspot.com.es/2014/05/coliflor-con-ajos-y-pimenton.html ), esta coliflor rebozada, y la coliflor frita con su huevo, que era la que más le gustaba a mi padre, y la única de las tres que me queda por publicar. Pero ya caerá. La receta. Y la coliflor también. 

Dificultad: muy fácil
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes: 
- Coliflor (la cantidad que queramos realizar)
- 2 huevos por cada media coliflor, según el tamaño. 
- 1 pastilla de caldo de verduras.
- Brotes de ensalada
- caramelo líquido
- AOVE, cebolla frita seca y sal.

     Ya digo que esta receta es de las más sencillas que he publicado, por lo que no creo que os perdáis ningún paso:

PASO 1.- Se cuece la coliflor en agua, más un poco de sal y la pastilla de caldo durante unos 25 minutos. Se escurre cual niño desobediente sin zapatillas y con una pelota más grande que él, que le tapa toda la cara y que atraviesa la cocina a pesar de dejar la inequívoca señal de una fregona atravesando el marco de la puerta de la cocina, que a mí de chico me imponía más que el hombre electrocutado sobre círculo rojo en las puertas de las casetillas de electricidad que hay repartidas por nuestra entrañable Úbeda. Se pasa por el huevo batido y se fríen en abundante aceite, dejándolas escurrir (cual niño desobediente...) sobre papel de cocina para que suelten el aceite. 

Y ya está. Receta recomendable para hacer comer verduras y hortalizas a los niños, si encima las emplatamos con brotes de verdura y trocitos de cebolla frita seca aliñadas al gusto, y con un chorreoncillo (ojo a la medida culinaria empleada) de caramelo líquido que le da un sabor muy bueno que le gusta a casi todo el mundo. 

*La coliflor es de los productos que mejor nombre tienen puesto, pues es Col y Flor. Como Marmitaco, famoso plato vasco que se hace en marmita de barro y quema tanto, que al probarlo se dice: "¡la h... p... que..   p... m... de q... la p... b...., h...., Patxi!".
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