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martes, 24 de octubre de 2017

Costillas de cordero a lo "Juan Palomo"



     Cuando uno se mete en la cocina para preparar el menú del día siguiente sin saber exactamente qué va a hacer pero sí tiene una idea de los ingredientes de que dispone, te salen unas recetas como la que ahora os presento, surgida de las ganas de cocinar unas costillas de cordero de una forma distinta a la que habitualmente hago las costillas de cerdo. Y como había ganas de hacer un guiso, que mañana será devorado al llegar de trabajar por mi señora y por mí, es por esto que lo he titulado "Guiso de costillas a lo Juan Palomo: yo me lo guiso, y yo me lo como (y mi señora)".

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 1 hora
Ingredientes para 2 personas:

- 400 gr de costillas de cordero troceadas
- 1/2 cebolla
- 2 pimientos verdes
- 2 tomates
- 4 zanahorias
- 150 gr de habas
- 1 patata grande
- 1 bote de tomate frito casero (400 gr)
- AOVE, sal, albahaca y tomillo

    Lo primero que vamos a realizar será cortar en dados las patatas, y en la cacerola donde vayamos a realizar la comida, se fríen en muy poco aceite para que se queden un poco duras, y se reservan. En realidad de aceite le echo un culo pequeño y las voy moviendo para que se vayan friendo por las 6 caras del dado, en homenaje a las partidas de dados disfrutadas con los amigos durante un fin de semana en la Casa Rural La Zamora de Carcabuey, donde más de uno acabó frito en uno u otro sentido. 


   Mientras se fríen las patatas vamos a picar muy bien tanto la cebolla, como los pimientos y los tomates. Una vez retiradas las patatas de la cacerola, pondremos la cebolla y en cuanto esté dorada, añadimos las costillas salpimentadas y con tomillo y albahaca, y se va sofriendo hasta que coja buen color la carne, que es cuando añadiremos los pimientos y tomates para que se vaya sofriendo todo junto.


Posteriormente añadiremos las habas para que también se sofrían un poco, antes de añadir las zanahorias, el tomate frito casero y dos medidas de agua de ese bote de tomate para que cueza todo. Aún me sigue haciendo gracia cuando explico este tipo de medida y me acuerdo de aquél que haciendo habichuelas preparó un café que nunca supo cuándo añadirlo al potaje porque en la receta ponía "añadir un vaso de café de caldo de cubito". Lo que no sé, es si también llegó a congelar agua para poder disponer de cubitos. 

Rectificamos de sal y dejamos cocer durante unos 20 minutos, vigilando que no nos
quedemos sin caldo y se queme. Lo suyo es que el caldo vaya reduciendo para quedarse en salsa de las de gastar una barra de pan mojando sopas. Cuando retiremos el guiso del fuego se añaden las patatas fritas que teníamos reservadas. 

Y ya está. Un plato improvisado que es bastante sencillo y rápido de hacer y que para un "entresemana" está genial porque está mucho más rico de un día para otro. 

* Lo único importante que tienes que hacer el día que lo vayas a comer, si es que lo has hecho el día de antes es que no se te olvide comprar pan. 

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      Otro de los platos más que típicos de la gastronomía mediterránea y de todos los criados por los cerros de Úbeda es el que aquí viene reflejado. Recuerdos de mi infancia, y hecho a mi manera o a la que quiero recordar, por lo que aviso que puede ser que esté distorsionada, pues también recuerdo a las personas de treinta y pico como personas muy mayores cuando en realidad esa edad es la que tenemos la gente joven. 

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 1 hora y media
Ingredientes para 2 personas: 
              - 500 gr de costillas de cerdo
              - 4 patatas medianas
              - 1/2 cebolla
              - 2 tomates
              - 1 vaso de vino blanco
              - 2 hojas de laurel
              - aceite de oliva vírgen, sal, vinagre de vino blanco, comino, pimentón dulce y picante, pimienta

     Vamos a cortar la cebolla en juliana pero partiendo por la mitad cada tira de cebolla para que tampoco queden demasiado grandes, y las vamos a poner en una cacerola con un culo de aceite de oliva vírgen (el otro día viendo a Arguiñano me dí cuenta que él cuenta la cantidad de aceite por cucharadas, pero me parece muy soez a la vez que ordinario, por lo que seguiré utilizando las medidas "pelímetro", "chorreón", chorreón generoso", "culo" y "culazo" que son mucho más finas y elegantes. En este caso hemos dicho que pondremos un culo de aceite). 

    Dejaremos que poche un poco y añadiremos las costillas salpimentadas y las iremos mareando para que cojan el punto de mareo, o sea, que cambie el color de la carne pero que no lleguen a vomitar. 

    Una vez que se ve la carne hecha, añadimos los tomates rallados para que se sofrían un poco, y a continuación vamos a añadir las patatas cortadas a dados grandes para que no se deshagan, el laurel, los 2 pimentones, el vino blanco, un chorreón muy generoso de vinagre, el comino, un poco de pimienta negra molida o desnuda, o sea, en bolas, y cubrimos de agua. 

    Dejaremos cocer durante 30-40 minutos hasta que comprobemos que las patatas están tiernas y la carne se puede pinchar con facilidad. Hay que mirar de vez en cuando el nivel de agua y no remover mucho para que las patatas no se deshagan y la carne no quede dura. 

     Y ya está. Es un plato buenísimo, que como encima lo hagas un día nublado y de lluvia, el éxito está asegurado. 

*Hay autores que en esta receta se ponen el laurel en la cabeza, pero yo no lo hago, lo reconozco. Al César lo que es del César. 
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