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viernes, 24 de noviembre de 2017

Gachamiga


  Fue durante la primera romería de la Virgen de Guadalupe del 1 de mayo de Úbeda. La de los romeros buenos. La de las 3 de la mañana. La que hice con mi hermano Adrián de casualidad, la que me hizo descubrir este plato tan rico y tradicional de la sierra y de la comarca de La Loma, ya que Pepe Robles siempre la hace en la caseta de Los Costaleros para el deleite de todos los allí presentes tras subir a la Vírgen a Santa Eulalia a través del olivar, como recompensa al esfuerzo y como muestra de hermandad y convivencia de todos los romeros. Desde ese año, siempre he procurado no faltar y siempre he querido hacerla. Hasta el verano de 2017, cuando las hice por primera vez, y tal fue el resultado, que cada vez que tenemos comida entre muchos amigos y familiares, me piden que vuelva a hacerla. Hoy, igual que Pepe Robles comparte su gachamiga con todos, yo comparto esta gachamiga que hago, que no se si será la tradicional, pero os aseguro que el sabor es muy parecido o el mismo, y que no defraudaréis a nadie. No como Messi, Ronaldo,... que no dejan de defraudar. 

Dificultad: Media
Tiempo de elaboración: 2 horas
Ingredientes para 4 personas:
-      1.5 kg de patatas
-      4 cucharadas de harina
-      1 litro de agua
-      3 tiras de panceta de cerdo
-      ¼ kg de pimientos verdes
-      8 dientes de ajo
-      4 chorizos
-      ½ morcilla negra de Úbeda de toda la vida
-      8 rábanos
-      Uvas de acompañamiento
-      AOVE y sal

Lo primero que haremos será pelar, lavar y cortar las patatas en ruedas finas para freírlas a continuación con un poco de sal. En cuanto comiencen a estar dorados las sacamos y las reservamos. Mientras, en una sartén aparte vamos a poner la harina con el agua y la vamos a llevar lentamente a ebullición, sin dejar de mover con una barilla para que la harina se ligue bien con el agua y se haga una masa homogénea. Una vez que lo hayamos conseguido, la unimos en la sartén grande con las patatas fritas pero ya sin aceite y lo vamos a ir moviendo para que se liguen todos los ingredientes y se haga una masa. Cuando las patatas ya se hayan deshecho y quede todo como una masa le iremos dando vueltas cual tortilla en una sartén durante una media hora para que se haga bien la gachamiga.

Mientras dura el proceso anterior, en una sartén aparte podemos ir friendo por separado, los dientes de ajo pelados, las tiras de panceta con un poco de sal los pimientos verdes, y los chorizos y la morcilla cortados a ruedas.

Una vez que está todo frito y la gachamiga terminada, añadimos todos los ingredientes, junto con los rábanos pelados y troceados por arriba.

Y ya está. Plato típico espectacular que recomiendo que se coma bajo la disciplinada forma de “cuchará y paso atrás”, para que cada uno hinque su cuchara en la sartén cogiendo ingredientes de arriba y base de gachamiga.


*Recomiendo acompañar este plato con unas uvas a modo de pan, pues le darán mucho frescor y contraste de sabores y temperaturas muy bueno.
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domingo, 2 de noviembre de 2014

Gachas dulces (gachas del día de los Santos)

   
       Si hay una receta típica para un día típico son estas gachas que se hacen en Úbeda de toda la vida de Dios para el puente de los Santos. Un plato dulce heredado de nuestras abuelas. Como la diabetes tipo II.

Dificultad: media
Tiempo de elaboración: 40 minutos
Ingredientes para una fuente de gachas:
    - media barra de pan (si es del día anterior, mejor. Si es del día posterior, es mentira).
    - 4 cucharadas de harina
    - 1 litro de leche
    - 6 cucharadas de azúcar
    - aceite de oliva vírgen, sal, anís en grano (matalaúva) y anis del mono.

      La dificultad es media porque hay que conseguir una textura sin grumos y que no esté ni muy espesa ni muy líquida. Pero es una receta fácil y cómoda de hacer. 

     Lo primero que haremos será cortar el pan en dados de un centímetro y medio de lado (más dificultad). En una sartén grande pondremos un culo de aceite y los vamos a freír y a reservar una vez estén tostados. En ese culo de aceite vamos a echar unas 3 cucharadas pequeñas de anís en grano y removeremos durante 10-15 segundos, no más, para inmediatamente añadir la harina. Removemos rápidamente y en cuanto la veamos tostada (se pondrá del color que se ve en la foto), añadimos el anís del mono. La cantidad que yo le echo es la que cae mientras cuento tres segundos. 

    Posteriormente añadimos un pizco de sal y la leche poco a poco, removiendo con la barilla para que se vayan deshaciendo los grumos y se forme una masa homogénea. Añadimos el azúcar y seguimos removiendo. Aunque pensemos que los grumos no desaparecerán, tendremos paciencia y buena muñeca para seguir removiendo con la barilla para conseguirlo, y os aseguro que os quedará una masa fina. Si vemos que está muy espesa añadimos un poco de leche. 

    Cuando empiece a hervir seguiremos removiendo cinco minutos para que se evapore un poco el anís porque si no, tendrá demasiado sabor a dicho licor. Que no es lo mismo que si estornudo y digo: "Anís". Y entonces diréis todos: "Ha dicho licor". 

    Y dicha la tontería de la receta... Ya está. Añadimos los picatostes y movemos, dejando unos pocos para decorar la fuente en la que las vayamos a servir. 

*Esta receta se la debo a mi amigo Juampe, quien me la enseñó hace tres años, la apunté de aquella manera en un papel que guardé en mi cartera y que he llevado hasta el día de hoy, pendiente de escribir alguna vez la receta. Y tras mi frustrada carrera como futbolista en la EGB, donde nunca me convocaban y me quedaba el último apoyado en la valla para que me eligieran para jugar, ahora por fin, ya puedo decir que sé hacer unas "gachas" que ya quisiera Butragueño.
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lunes, 21 de abril de 2014

Espárragos en vinagrillo


            Otro plato tipiquísimo de la gastronomía ubetense, de temporada, y que hace que el paladar te haga viajar al pasado, a esos Jueves Santo en los que, machacado tras salir en procesión en La Columna, y mientras nos quitábamos la túnica en el Real, esperando la bajada de la Humildad (porque antes daba tiempo a encerrarse, dejar el hachón en la Casa de Las Torres, llegar a casa, y ver a La Humildad), y acompañando a un rico hornazo, lo complementábamos con las patatas de la abuela Lola (ver receta), huevos rellenos, fiambre, y estos espárragos en vinagrillo que sabían a gloria. Desgraciadamente, ahora no es igual, excepto el sabor de este manjar silvestre. 

Dificultad: Fácil
Tiempo de elaboración: 30 minutos
Ingredientes: - Un manojo de espárragos (si son silvestres mejor, porque están más buenos, y porque el manojo será más grande, siempre que sean recogidos por manos expertas). 
                    - 4 dientes de ajo
                    - aceite de oliva vírgen, sal, vinagre de vino blanco, pimentón dulce y picante. 

        Comenzaremos lavando muy bien los espárragos, y los vamos a trocear del tamaño de la foto. La clave para que estén tiernos, es que cortemos los espárragos con la mano, comenzando por la cabeza hasta que se parta con facilidad. Una vez que no se parta, y sólo se doble, o ni eso, desecharemos el resto del espárrago, que será bastante en los silvestres y poco en los comprados. 

         Estos espárragos los pondremos en una sartén con un culo de aceite y los saltearemos con un poco de sal. Mientras tanto, vamos a laminar los dientes de ajo, y en una cacerola con otro culo de aceite los vamos a dorar más de la cuenta a caso hecho, cogiendo el color de una adolescente en la playa durante el verano. 

        Una vez tengamos los ajos entre dorados y tostados vamos a añadirle los espárragos de la sartén, añadimos los pimentones al gusto del picante de cada uno, un chorreón generoso de vinagre y cubrimos de agua para que cuezan durante unos 10 minutos para que queden más tiernos. 

       Cuando ha pasado ese tiempo, retiramos del fuego y metemos a enfriar en el frigorífico, pues es un plato frío, y porque si lo metemos en el horno encendido no vamos a conseguir esto. Por mucho que nos empeñemos. 

       Y ya está. Este plato se ha comido siempre en mi casa entre el segundo plato y el postre, como un anticipo al postre. Pero como he dicho antes, como en Semana Santa con un hornazo, no hay nada igual. 

*Agradezco fervientemente la generosidad de mi cuñado Muro, así como de Santos y Pedro, por los buenos manojos de espárragos que proporcionan a mi familia, porque si dependiera de mis habilidades de búsqueda y recogida de espárragos, esta receta no existiría, o la pondría al estilo "moderno": mucho plato y poco espárrago.
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domingo, 13 de abril de 2014

Ochíos con habas

   
        Si hay algo típico y riquísimo en la gastronomía ubetense, éso son los ochíos. Si aprovechamos la temporada de habas y los unimos, haremos una combinación mucho mejor que la de la reina Isabel de Inglaterra, que nunca la he visto, y tampoco quiero imaginármela. Como el día de la publicación de la receta coincide con el Lunes Santo del año 2014, y no son días de cocinar ni en los bares para las tapas, ni en las casas para estar todo el día en la calle, aquí os presento la receta más fácil jamás publicada en un blog de cocina (siempre y cuando se esté en Úbeda o sus alrededores).

Dificultad: Facilísima si se encuentra en el momento de la elaboración en la ciudad de los cerros
Tiempo de elaboración: según lo lejos que nos pille la panadería y la frutería.
Ingredientes para 2 personas: 
                   - 1 bolsa de ochíos de Úbeda
                   - 1/2 kg de habas frescas

      Para comenzar esta receta nos quitaremos el pijama, chándal o batín que tengamos puesto en nuestra casa y nos iremos al baño. Pondremos el cuerpo en remojo durante 5-10 minutos, no más, porque se arruga la piel, y frotaremos con jabón. Aclaramos y reservamos. 

      Mientras se seca el cuerpo envuelto en el albornoz vamos a aprovechar para cepillar los dientes muy bien por todas sus partes, peinaremos el cabello, y añadimos desodorante, sobretodo en las axilas, y de forma abundante. 

      Al acabar el paso anterior, volvemos al cuerpo que habíamos reservado y procederemos a vestirnos de forma lo más lustrosa posible. Es muy importante que no se nos olvide atarnos los cordones de los zapatos para prevenir caídas, así como de poner cada zapato en su pie correspondiente. Perfumamos y cogemos el monedero. 

      Antes de salir a la calle nos cercioraremos de la temperatura exterior para la elección del abrigo correcto. Una baja temperatura en la elaboración de este plato puede provocar resfriados y un mal acabado del mismo. 

      Otro paso muy importante es asegurarse que el brasero está desenchufado y coger el paragüas por si llueve. Salimos a la calle durante 30 minutos. 

       Si vivimos o nos viene bien la plaza de abastos de Úbeda, la recomiendo fervientemente, pues encontraremos todos los ingredientes y no habrá que dar muchas vueltas. Además, tras paseo por los puestos, podremos encontrar las habas más frescas y baratas que puedas ver en ese día en Úbeda. Los ochíos también los recomiendo comprar allí, porque están buenísimos y porque la música ambiente del puesto te anima para el resto del día. 

      Una vez compradas las habas y los ochíos tenemos terminado el plato. 

      Y ya está. Plato muy fácil que puedes comer en casa o fuera, que en Semana Santa te lo pondrán de tapa en muchos bares, que para ir al campo es Ideal, un plato de Vanguardia, único en El País, incluso en El Mundo, que ABCs (a veces)  lo ponen hasta en el Parador, que me daréis La Razón de lo rico que está cuando lo probéis, que los comer As con fruición, y como ya dijeron Troche y Moche, una vez los pruebes, los comerás periódicamente. 

*Y ahora, a ver procesiones y disfrutar de Semana Santa (sobretodo de la de Úbeda, con sus ochíos con habas y todo).
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lunes, 10 de marzo de 2014

Acelgas en vinagre (acelgas en vinagrillo según el Ubedí básico)


      Un plato muy típico en Úbeda, sobretodo cuando entra la primavera y con ella llega la Semana Santa es junto con los espárragos, el hacer las acelgas en vinagrillo como plato de casi postre o para cenar. Son muy fáciles de hacer, rápidas, baratas y nutritivas, y por su alto contenido en vitaminas y minerales, si las hubiesen aprovechado los siete enanitos, hubiesen cerrado la mina por excedentes de minerales y por no poder entrar en ella por todo lo que hubiesen crecido. Pero eso es otro cuento.

Tiempo de elaboración: 30 minutos
Dificultad: Muy fácil
Ingredientes: 
      - Acelgas (las que queramos hacer, pero como suelen venir por manojos, pues un manojo)
      - 4 dientes de ajo
      - aceite de oliva vírgen, sal, pimentón dulce y picante, vinagre de vino blanco. 

      Como es muy sencilla no me voy a enrollar demasiado, que si no, la receta dura más que una pregunta de Zorrica. Vamos a lavar muy bien las acelgas y las vamos a trocear, y en una cacerola las vamos a poner a cocer durante 20-25 minutos una vez rompa a hervir con un poco de sal (podemos añadir media pastilla de caldo de ave si queremos). 

     Mientras cuecen las acelgas vamos a laminar los dientes de ajo y los vamos a freír en un culo de aceite. Cuando estén dorados retiramos y reservamos, como Puyol en el Barcelona.

     Y una vez estén cocidas las acelgas las vamos a escurrir reservando el agua de cocción, las ponemos en una fuente honda, añadimos los ajos por encima con el aceite de haberlos frito, echamos pimentón al gusto de que sea más picante o no, rectificamos de sal, añadimos un chorreón bastante generoso de vinagre, y añadimos el caldo de cocción hasta que casi cubra las acelgas. Removemos. 

     Y ya está. Comprobaréis por vosotros mismos que es una forma rápida y buenísima de comer verdura y que a los niños les encanta. 

*Si para cenar, aparte de las acelgas te fríes unos huevos y unas salchichas, esa noche te acuestas con una satisfacción más grande que la que se siente cuando se monta una tienda de campaña del tirón y sin que se doble ninguna piqueta.        
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lunes, 3 de marzo de 2014

Papajotes dulces


    Quién me iba a decir a mí que acabaría publicando recetas de postres, o de dulces propiamente dicho, yo que siempre he pensado que una repostera era una periodista muy fina y que un flan es una idea muy buena con su plano y todo. Pero claro, volviendo a mi cabeza sabores de antaño, un día me acordé de los papajotes que hacía mi madre muy de vez en cuando para desayunar, y sólo por eso, ha merecido la pena el hacerlos y publicarlos, para que estas cosas no se pierdan, no como la barra de pegamento que llevo buscándola una semana. 

Tiempo de elaboración: 1/2 hora
Dificultad: Media
Ingredientes: - 1 vaso de leche sin llenarlo del todo
                    - 1 huevo
                    - 1 cucharada de levadura (también vale Maizena)
                    - Harina
                    - aceite de oliva (para freír), sal y azúcar

     En un bol vamos a poner el huevo, la levadura, una pizca de sal, 2 cucharadas de azúcar y ese producto blanco que es increíble porque "es la leche". Lo podemos batir manualmente o con "Turmix". Las dos modalidades son buenas y clásicas, pues la "Turmix" ha quedado a la altura de la cuchara de madera con tanta thermomix que hay suelta por ahí. 

    Una vez batido vamos a ir añadiendo la harina y seguimos batiendo hasta que coja la consistencia justa para que al coger con la cuchara, la masa demuestre "filancia", término que no viene ni en la wikipedia, pero que significa que la sustancia líquida coja una consitencia tal de poder formar hilos al intentar derramarla. 

    En una sartén vamos a poner aceite abundante y en él vamos a freír esta masa pseudolíquida y pseudoespesa, cogiéndola con una cuchara y vertiéndola en el aceite fuerte, para que se haga una bola. Escurrimos en papel de cocina. 

    Y ya está. Para presentarlos espolvorearemos por encima azúcar y para desayunar con un café o Chocolate en familia es ideal. 

*No confundir estos papajotes dulces típicos de Úbeda con los papajotes salados típicos de Torreperojil, que ya los publicaré algún día. 
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lunes, 24 de febrero de 2014

Patatas de la abuela Lola (patatas a la importancia)


       El día de publicación de esta receta en el blog es el 24/2/2014, que es el primer cumpleaños de mi padre que no está con nosotros físicamente. El hombre que entre todas las demás cosas buenas de la vida, me enseñó y animó a cocinar, haciéndome ver por su forma de hacerlo, que cocinar todos los días no es una obligación si a todos tus platos le echas el ingrediente más importante de todos que es el cariño, pues siempre que le celebraba cada comida que hacía, le preguntaba: ¿y cómo lo has hecho?¿Qué lleva? Y él siempre me decía: "cariño". 

     No podía publicar este día otra receta que estas "patatas de la abuela Lola", su madre y mujer ejemplar por su coraje, talante y bondad. Es lo que siempre hemos comido el Viernes Santo en mi casa, aparte de otros manjares, y lo más curioso, es que la receta que más me recuerde a estas dos generaciones que me preceden y que tanto me han marcado y me han hecho como persona, en el mundo gastronómico se llamen "a la importancia", todo lo contrario de su forma de ser, pues fueron humildes, sencillos y discretos hasta el último momento de sus vidas. (Seguramente lo de "importancia" sea por lo importantes que siempre serán para mí). 


A mi padre y mi abuela Lola. Con cariño.

Tiempo de elaboración: 1 hora
Dificultad: Difícil
Ingredientes para 1 kilo de patatas: 

    - 1 kilo de patatas ("cucha" qué casualidad)
    - 1 cebolla mediana
    - 3 dientes de ajo
    - 1 vaso de vino blanco
    - 2 huevos
    - 125 gr de almendras fritas
    - aceite de oliva virgen extra, azafrán, sal, perejil, harina y colorante. 

     Lo primero que haremos será pelar, lavar y cortar las patatas en ruedas de un dedo de ancho, les echamos un poco de sal y las pasamos por harina, para posteriormente pasarlas por los huevos batidos, y freírlas en aceite de oliva hasta que se doren por las dos caras. Las sacamos del aceite y las vamos dejando con cuidado que no se rompan y no pierdan el rebozado en una cacerola ancha. 

    Una vez estén todas fritas, como las primas a las mil de la madrugada y después de contarles veinte cuentos cuando "duermen" juntas, en la sartén donde las hemos frito (las patatas, que no las primas), retiramos aceite y dejamos un culo generoso (de aceite...), y en él vamos a sofreír la cebolla muy bien picada o rallada. Mientras, en el mortero vamos a hacer un machacado con los ajos, el perejil, azafrán y una pizca de sal que facilita el machacamiento, como llevar tacones de un metro de altura las adolescentes en Nochevieja, que así acaban como acaban a las 8 de la mañana: "machacás". 

   Al machacado del mortero le vamos a añadir el vaso de vino blanco, ligamos y añadimos a la sartén con la cebolla, sofreímos todo junto unos 3 minutos y vertemos todo en la cacerola sobre las patatas. Las cubrimos de agua, rectificamos de sal y añadimos el colorante. Removemos la cacerola sin meter pala o cuchara ni nada para que no se deshagan, como cuando hacemos un pil-pil (ver bacalao al pil-pil), y cocemos durante 20 minutos. 

   A falta de 5 minutos (o sea, cuando lleve 15 minutos para las generaciones de la LOMCE), vamos a añadir las almendras picadas, removemos como antes y dejamos que termine de cocer. 

Y ya está. Unas patatas buenísimas que como guarnición para cualquier plato son algo exquisito y sin igual, aunque también se pueden devorar solas. Para mí, es uno de mis platos favoritos. 

*Espero que esta receta perdure en las siguientes generaciones, ¿eh, Carmela?

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lunes, 16 de diciembre de 2013

Andrajos de Úbeda

     Con motivo de la publicación de la 50 receta en este blog, no lo podía hacer con otra que con mi comida favorita, aquella que desde niño gracias a mi abuela Perli tantas veces disfruté. Estoy convencido que con esta receta llego al máximo en este blog, aunque eso no quite que publique otras 50 recetas más.

Dificultad: Difícil
Tiempo de elaboración: 4 horas
Ingredientes para 4 personas:
             - 1 kg de harina
             - 1 cebolla mediana
             - 3 tomates
             - 3 pimientos
             - 300 gr de bacalao seco
             - 3/4 kg de alcachofas
             - 250 gr de gambas
             - 250 gr de almejas
             - 4 dientes de ajo
             - 1 limón
             - 1 pastilla de caldo de carne
      - aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra molida, comino, hierbabuena, azafrán en hebra

    Antes que nada, el día anterior tendremos que dejar el bacalao en remojo. Si antes lo pasamos por la lumbre para que se ase un poco, mucho mejor. El día de la elaboración de los andrajos, le retiramos el agua, lo migamos y lo reservamos.

      Lo primero que haremos es poner un litro de agua a hervir en un cazo, y ahí coceremos las gambas primero y las almejas después, y ambas cosas y el agua de cocción lo reservaremos para después. 
   
    Vamos a hacer el sofrito con la cebolla primero, y el pimiento y el tomate después, en ese orden y todo muy bien picado, como los niños en el campamento, salvo que no vamos a echar Autan posteriormente.

   Una vez se ve hecho el sofrito vamos a añadir el bacalao migado, mareamos un poco, añadimos las alcachofas y a los 5 minutos vamos a añadir unos 2 litros de agua contando con el agua de cocción de las gambas que habíamos reservado. (Para que las alcachofas no nos oscurezcan el caldo, una vez cortadas las vamos a untar con un limón).

   Mientras, vamos a preparar un machacado con los dientes de ajo, un poco de azafrán en hebra, la pastilla de caldo, la hierbabuena y un poco de sal. Cuando esté bien machacado le echamos un vaso de vino blanco, ligamos y lo añadimos.

   Vamos a dejar cocer este preparado y mientras os explico cómo hacemos las tortas de andrajos: en un bol grande vamos a echar 1/2 kg de harina, sal y agua y haremos una masa cuya textura será la que nos posibilite coger trozos de la masa pero que no se nos quede pegada en los dedos. Iremos cogiendo trozos del tamaño un poco menos a una pelota de tenis, y en una tabla, donde espolvorearemos harina para que no se peque, y con la ayuda de un rodillo, iremos extendiendo la masa hasta que se nos queden tortas, finas finas como diría mi Perli, y las cortaremos para que se queden del tamaño como la de la foto. Estas tortas nos van a servir tanto para la masa de andrajos como para las reprimendas bien dadas a tiempo para algunos durante la adolescencia, o tortas de acompañamiento.

   En la cacerola vamos a añadir la masa de andrajos cortándola en cuadrados de unos 4 cm de área (para que luego digan que no explico las medidas en mis recetas) y dejaremos cocer de 10 a 15 minutos más para que se haga la masa. Mientras, podemos freír las tortas sobrantes en aceite de oliva y reservar en papel de cocina.

    Y ya está. Es un "empegunte" importante por todo el proceso de la elaboración de la masa, pero siempre merece la pena, porque "pegunte a quien empegunte" siempre me dicen que están soberbios, que provocan gula, y que no sé qué más pecados capitales.

*Recomiendo hacer de más porque si sobran serán comidos con fruición en los días siguientes. Y lo mejor de todo, es que los andrajos de la foto se los comió mi hermano Adrián y dijo que "eran como los que hacía la Perli". 
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lunes, 2 de diciembre de 2013

Caracoles con tomate

         Como a mí, como buen ubetense, me encantan los caracoles, ya que soy de los que chupando y comiendo caracoles se pueden quedar mis manos en muñones, pero para mi desgracia, no sé hacerlos o por lo menos no lo he intentado, encontré esta forma mucho más fácil de hacer los caracoles, aunque sean de los grandes, y que se pueden disfrutar durante todo el año, ya que los puedes encontrar congelados en los supermercados. 

Dificultad: fácil
Tiempo de elaboración: 1 hora y 17 minutos.
Ingredientes para 500 gr de caracoles (¿os imagináis invitar a 500 gr de caracoles a comer?):                                             
                                                           - 500 gr de caracoles gordos
                                                           - 1/2 cebolla mediana
                                                           - 2 tomates rojos
                                                           - 2 pimientos verdes
                                                           - 1 bote de tomate frito casero
                                                           - 2 chorizos a tacos (que estén oreados)
                                                           - 150 gr de jamón serrano a tacos
                                                           - 2 cayenas
                                                           - 1 vaso de vino blanco
                                                           - aceite de oliva vírgen, sal, comino en polvo

    Si los caracoles son frescos o secos, dejaremos en agua y les iremos haciendo muchos cambios de agua para que suelten toda la baba y las inmundicias que puedan tener. Es muy importante tapar el bol en el que dejemos los caracoles porque la probabilidad de escalar azulejos, llegar al techo de la cocina, la parte posterior del frigorífico, entrar en la lavadora a jugar a la noria, tirarse por el mango del cucharón cual tobogán, hacer carreras por la encimera, calentarse un vasico de leche en el microondas, e intentar liberar a las gambas con gabardina del congelador (que estarán congeladas pero no son tontas, porque por lo menos se abrigaron antes de entrar)  es muy alta, y si no, que se le pregunten a mi suegro Antonio. 

    Una vez que estén bien lavados y veamos que el agua apenas presenta babas y está casi limpia los vamos a cocer en una cacerola. Para ello, la pondremos en el fuego e iremos calentando el agua. Los caracoles irán saliendo de sus caparazones, e irán muriendo fuera de su casa. Pobreticos. En cuanto estén fuera y sin moverse vamos a retirarlos del fuego para terminar la cocción en la salsa de tomate para que cojan sabor. 

    Si los caracoles son congelados, todos estos pasos nos los saltaremos e iremos directamente a la preparación de la salsa. 

    En una sartén grande vamos a poner un chorreón de aceite de oliva donde vamos a sofreir la cebolla picada, y una vez dorada, también los tomates y los pimientos picados junto con las 2 cayenas. No hace falta picar mucho porque una vez esté sofrito, lo vamos a pasar por la batidora. Si vamos a hacer más caracoles, multiplicad los ingredientes menos la cayena, que el otoño ha sido muy seco y se acabarían con las reservas de agua del pantano del Tranco. 

   Una vez batidos estos ingredientes los vamos a devolver a la sartén y añadiremos el chorizo y el jamón serrano a tacos, el bote de tomate frito casero, un poco de comino y de sal, el vino blanco, y si está muy ácido el tomate, se puede corregir con una cucharada de azúcar. 

   A todo esto vamos a añadir los caracoles escurridos para que sigan su proceso de cocción. Cuando reduzca el caldo y se quede en salsa, retiramos del fuego. 

   Y ya está. Es una receta con la que siempre he tenido mucho éxito, y que seguro, a partir de ahora, que mis amigos comprobarán la facilidad de la receta, no sólo los comerán cuando quedemos para echar unas cervezas en las casas, y los harán por ellos mismos. 

*Esta receta marida muy bien con unas cervezas muy frías. Tenía muchas ganas de utilizar el verbo "maridar" en este blog, y me he esperado a esta receta, que casi es la 50 publicación, porque para mi "marida" Mária, posiblemente sea su receta favorita. Va por ella. 
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