Con motivo de la publicación de la 50 receta en este blog, no lo podía hacer con otra que con mi comida favorita, aquella que desde niño gracias a mi abuela Perli tantas veces disfruté. Estoy convencido que con esta receta llego al máximo en este blog, aunque eso no quite que publique otras 50 recetas más.
Dificultad: Difícil
Tiempo de elaboración: 4 horas
Ingredientes para 4 personas:
- 1 kg de harina
- 1 cebolla mediana
- 3 tomates
- 3 pimientos
- 300 gr de bacalao seco
- 3/4 kg de alcachofas
- 250 gr de gambas
- 250 gr de almejas
- 4 dientes de ajo
- 1 limón
- 1 pastilla de caldo de carne
- aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra molida, comino, hierbabuena, azafrán en hebra
Antes que nada, el día anterior tendremos que dejar el bacalao en remojo. Si antes lo pasamos por la lumbre para que se ase un poco, mucho mejor. El día de la elaboración de los andrajos, le retiramos el agua, lo migamos y lo reservamos.
Lo primero que haremos es poner un litro de agua a hervir en un cazo, y ahí coceremos las gambas primero y las almejas después, y ambas cosas y el agua de cocción lo reservaremos para después.
Vamos a hacer el sofrito con la cebolla primero, y el pimiento y el tomate después, en ese orden y todo muy bien picado, como los niños en el campamento, salvo que no vamos a echar Autan posteriormente.
Una vez se ve hecho el sofrito vamos a añadir el bacalao migado, mareamos un poco, añadimos las alcachofas y a los 5 minutos vamos a añadir unos 2 litros de agua contando con el agua de cocción de las gambas que habíamos reservado. (Para que las alcachofas no nos oscurezcan el caldo, una vez cortadas las vamos a untar con un limón).
Mientras, vamos a preparar un machacado con los dientes de ajo, un poco de azafrán en hebra, la pastilla de caldo, la hierbabuena y un poco de sal. Cuando esté bien machacado le echamos un vaso de vino blanco, ligamos y lo añadimos.
Vamos a dejar cocer este preparado y mientras os explico cómo hacemos las tortas de andrajos: en un bol grande vamos a echar 1/2 kg de harina, sal y agua y haremos una masa cuya textura será la que nos posibilite coger trozos de la masa pero que no se nos quede pegada en los dedos. Iremos cogiendo trozos del tamaño un poco menos a una pelota de tenis, y en una tabla, donde espolvorearemos harina para que no se peque, y con la ayuda de un rodillo, iremos extendiendo la masa hasta que se nos queden tortas, finas finas como diría mi Perli, y las cortaremos para que se queden del tamaño como la de la foto. Estas tortas nos van a servir tanto para la masa de andrajos como para las reprimendas bien dadas a tiempo para algunos durante la adolescencia, o tortas de acompañamiento.
En la cacerola vamos a añadir la masa de andrajos cortándola en cuadrados de unos 4 cm de área (para que luego digan que no explico las medidas en mis recetas) y dejaremos cocer de 10 a 15 minutos más para que se haga la masa. Mientras, podemos freír las tortas sobrantes en aceite de oliva y reservar en papel de cocina.
Y ya está. Es un "empegunte" importante por todo el proceso de la elaboración de la masa, pero siempre merece la pena, porque "pegunte a quien empegunte" siempre me dicen que están soberbios, que provocan gula, y que no sé qué más pecados capitales.
*Recomiendo hacer de más porque si sobran serán comidos con fruición en los días siguientes. Y lo mejor de todo, es que los andrajos de la foto se los comió mi hermano Adrián y dijo que "eran como los que hacía la Perli".
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Me encanta porque seguro que están buenísimos. Yo los hago igual , aunque les pongo también conejo.A mi familia también les encanta, aunque creo que con lo que más disfrutan es con las fuentes llenas de tortas que untan directamente en los platos llenos de azúcar.
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